El secretario de Energía, Daniel Cameron, defendió la política del gobierno en esa materia, que logró "que desde 2003 el sector energético acompañe y apuntale el crecimiento económico, que permitió reducir de manera drástica la situación de pobreza y desempleo que había" en el país.

De esta manera, Cameron respondió a través de una nota de opinión que publica este lunes el diario Tiempo Argentino, bajo el título "La enorme distancia que separa el decir del hacer", a los ex secretarios de Energía que cuestionan la política energética.

Aclarando que no es su estilo confrontar, el funcionario señaló: "Las periódicas críticas en carácter grupal o individual de un grupo de ex secretarios de Energía, ha excedido largamente la razonabilidad de una opinión, ya que entiendo debe haber consecuencia entre lo que uno hizo cuando le tocó asumir un cargo y lo que dice que otro debe hacer cuando ocupa su mismo lugar".

En ese sentido, responsabilizó a esos ex secretarios del área por la difícil situación en que se encontraba el sector energético en 2003, como consecuencia de la políticas que ejecutaron durante los casi 20 años en que tuvieron responsabilidad en el área.

Cameron les recordó "en 2003, más del 54% de la población estaba por debajo del nivel de pobreza, el 27% en la indigencia, y la desocupación superaba el 25%".

Remarcó que entonces "el país estaba prácticamente en disolución social y, como si esto fuera poco, se encontraba en default, con un producto bruto que había caído en los últimos tres años (de 1998 a 2001) 18%".

Asimismo, consideró que "los procesos que llevaron al país a esta crisis tuvieron una larga gestación, que en gran parte coinciden con los períodos de estos secretarios. Quiero interpretar que lo que hoy sugieren es lo que ellos no pudieron o no quisieron realizar cuando les tocó su turno", señaló.

Sostuvo que "está claro que los funcionarios de esta gestión tuvimos en esos años la responsabilidad de otras obligaciones, porque vivíamos también en la Argentina, pero no ocupamos ninguno de los lugares centrales desde donde se adoptaron las decisiones que llevaron a tamaña implosión".

Por el contrario, dijo "este grupo de ex funcionarios habla como si no tuviera nada que ver con la angustiosa situación en que encontramos al sector energético en 2003".

De Emilio Apud dijo "es poco lo que podríamos juzgar, ya que sólo estuvo 15 días, durante la fugaz gestión de López Murphy, que debió renunciar por el durísimo ajuste que propuso, que es bueno decirlo, afectaba a la educación y al sector energético".

"En cambio otros -agregó-, como (Alieto) Guadagni, no merecen consideración, no por sus políticas, sino por haber sido en una oportunidad funcionario de la última dictadura militar, para luego volver de la mano de un ex presidente que justamente propone terminar con los procesos de Memoria, Verdad y Justicia" En los casos de Jorge Lapeña y Daniel Montamat, recordó que "partir de 1983 con la asunción de Raúl Alfonsín ocuparon importantes cargos en el sector energético, los resultados no fueron alentadores. El Plan Energético Nacional de 1986, que tuvo a Lapeña como uno sus artífices, es una muestra de su gestión", dijo.

El Programa planteaba que existía 60% de exceso de equipamiento generador y analizaba las probables contingencias ante períodos de pocas lluvias. "Un año más tarde quedó en evidencia su inconsistencia", y "se llegó a enero de 1989 con los recordados cortes programados de energía", mencionó.

En cuanto al ex subsecretario de Combustibles, Gustavo Calleja, dijo: "Es curioso que nos acuse de tener las mismas políticas que en los años 90", pues es "imposible entender ese proceso de privatizaciones y entrega de empresas públicas soslayando la desastrosa gestión y el vaciamiento al que las sometió el gobierno radical que Calleja y los otros integraron".

En la nota, Cameron puntualiza que en 2003 "pusimos en marcha el plan más ambicioso de los últimos 50 años, a partir del cual incrementamos la generación en un 40 por ciento, finalizamos obras emblemáticas como Atucha II y Yacyretá, y ampliamos en más de 25 millones de metros cúbicos la capacidad de transporte de nuestros gasoductos y en 5.000 kilómetros el tendido de alta tensión".

Expresa por último que "es bueno recuperar la memoria y antes de realizar críticas, sean estas válidas o no, cada uno debe hacerse cargo de su historia, de sus aciertos y errores".