Río de Janeiro. El sector de carnes de Brasil perdió casi 8.000 millones de reales (unos US$2.580 millones) en valor de mercado desde el viernes pasado, cuando la Policía Federal lanzó la operación Carne Débil, para desbaratar una red que adulteraba la carne antes de venderla, tanto al mercado interno como en el internacional.

     Las caídas de los papeles de las empresas del sector de carne brasileño afecta además a algunas que no fueron citadas en la operación de la policía, como Marfrig y Minerva, que no aparecen en las 40 compañías acusadas de adulterar la carne.

     Desde el viernes, las acciones de las multinacionales JBS, BRF, Marfrig y Minerva acumulan pérdidas por valor de 7.720 millones de reales (casi US$2.500 millones) en su valor de mercado.

     Considerando apenas JBS, la mayor de todas, la caída era de unos 4.000 millones de reales (unos US$1.290 millones) en el período.

Por el momento, las empresas aseguraron que están colaborando con las investigaciones y negaron cualquier adulteración en los productos.

     El escándalo ha causado un gran daño a la imagen internacional de la carne brasileña, y varios países han vetado por el momento las importaciones.

     Según datos oficiales, Brasil es el mayor exportador mundial de carne bovina y de pollo, y el cuarto en el segmento de cerdo, con las ventas externas de esos tres sectores representaron el año pasado el 7,2% de ese comercio, con US$11.600 millones.

     Entre las empresas investigadas se encuentran las multinacionales JBS y BRF, dueñas de marcas como Seara, Perdigao y Friboi.

     Por el momento, las empresas aseguraron que están colaborando con las investigaciones y negaron cualquier adulteración en los productos.

     Según la policía, parte del dinero logrado con la venta de carne adulterada iba a los cofres del gobernante Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB), el del presidente Michel Temer, y el Partido Progresista (PP).