De todos los materiales de construcción, la gravedad está en el suministro de cabillas, según un estudio de la Cámara Venezolana de la Construcción (CVC), realizado a escala nacional en julio.

"En 76% de los establecimientos manifestaron no tener cabillas. El problema no está en la cadena de comercialización, sino en la producción y distribución", señaló Juan Francisco Jiménez, presidente de la CVC.

La Cámara registra existencia de cemento (aunque algo irregular), la piedra aparece con una escasez de 58% (pero hay intercambios entre los suplidores de los distintos estados del país para paliar la situación) y la arena no presenta problemas.

"Si hubiera cabillas, el sector privado podría concluir la construcción de 237 mil viviendas y contribuir con la 'Gran Misión Vivienda Venezuela' (GMVV) del gobierno", afirmó Jiménez.

A su entender, las obras públicas también están afectadas por retrasos de entregas del material, aunque muchos de los nuevos proyectos de vivienda del gobierno tienen suministros garantizados, por lo que no habría igualdad de condiciones en el sector.

"El precio internacional es de US$800 la tonelada, mientras que acá (Venezuela) está fijado en un equivalente a US$200. Nadie quiere traer cabillas a US$800 para venderlas a precio regulado". Juan Francisco Jiménez

La CVC hace un llamado de alarma ante la situación y propone que se combata el desabastecimiento con producción nacional y que se liberen las restricciones para importar al menos unas 150 mil cabillas en forma inmediata.

Otra de sus propuestas es que el Gobierno identifique los principales proyectos de viviendas del sector privado para enmarcarlos dentro de la GMVV.

La disputa. La escasez de cabillas para la construcción está afectando el costo y rendimiento de las obras de construcción del país.

La decisión del gobierno es que 100% de la producción de Sidor se destine a sus proyectos de vivienda popular, pero según la CVC esta producción no es suficiente para las necesidades del país.

Muchas cabillas se producen en Colombia y Brasil, por lo que es probable que las importaciones aumenten a través de acuerdos binacionales, a medida que avance la "Misión Vivienda".

Según la CVC, los precios regulados generan distorsiones en el mercado. "El precio internacional es de US$800 la tonelada, mientras que acá está fijado en un equivalente a US$200. Nadie quiere traer cabillas a US$800 para venderlas a precio regulado", señala Juan Francisco Jiménez, presidente de la CVC.