En el 2001, la demanda de agua para las actividades productivas era de 29.355,4 millones de metros cúbicos, pero en el 2010 subió 21% y alcanzó los 35.557,1 millones de metros cúbicos.

Otro de los hallazgos del SCAE es que la cobertura forestal se ha reducido casi a la mitad de la que existía en 1950, cuando representaba el 65% del territorio nacional. El informe señala que ese año los bosques constituían casi siete millones de hectáreas, pero al 2010 bajaron a 3.7 millones, 34.2% del territorio.

Rubén Darío Narciso, gerente del Instituto Nacional de Estadística, informó que en otras cifras el SCAE reveló que en el 2001 la cobertura boscosa medida en metros cúbicos fue de 741,1 millones, pero en el 2010 se reportaron únicamente 603,9 millones de metros cúbicos. Eso significa que en solo 10 años la masa boscosa del país se redujo en 18,51%.

En cuanto a la energía y emisiones, el documento de la contabilidad ambiental refleja que, a diferencia de la demanda del agua, los hogares consumen el 47,6% del total de la energía, mientras que las actividades productivas emplean 47,3%.

Entre las principales actividades que consumieron energía en el 2010 se ubican, en su orden, el suministro de electricidad y agua, la elaboración de productos alimenticios y el transporte.

Narciso resaltó que aproximadamente la mitad de la energía que se produce en el país tiene como fuente de combustión la leña, y que el diésel ocupa la segunda posición.

Aumentan emisiones

El balance para lo que recibe de regreso el medioambiente guatemalteco es negativo.

Según el estudio, las emisiones nocivas para el ambiente pasaron de 41,3 miles de toneladas en el 2001 a 50,3 miles de toneladas en el 2010, lo que representa un aumento del 23%.

El 60% fue emitido por la población, mientras que el restante 40% se debió a la producción.

Como porcentaje del producto interno bruto, el gasto público ambiental representó un 0.5%.

Falta recurso hídrico

Juventino Gálvez, director del Instituto de Agricultura, Recursos Naturales y Ambiente de la Universidad Rafael Landívar, expresó que en el país no se tiene un enfoque de largo plazo en la gestión del agua que permita manejar y distribuir ciertas cantidades

Agregó que hay dos líneas para reponer el agua: restauración de ciertos usos que permitan mayor infiltración y la reforestación de por lo menos 130 mil hectáreas.

Además, dijo, se debe desarrollar mayor capacidad para almacenar agua porque en el país la demanda es más fuerte que la oferta.