Sao Paulo. El sector petrolero de Brasil entró este miércoles en una huelga de tres días en reclamo por el aumento de los precios de los combustibles y se sumó con ello a un paro de camioneros que paraliza al país desde hace diez días.

El anuncio de los trabajadores petroleros llegó justo cuando la huelga de los transportistas empezaba a perder fuerza y el suministro de bienes empezaba a funcionar otra vez, después de que el presidente Michel Temer hiciera varias concesiones al sector.

"Los trabajadores del sistema Petrobras entran en huelga por 72 horas", señaló la Federación Única de Petroleros (FUP) este miércoles en un comunicado.

"Los petroleros exigen la reducción de los precios del gas de cocina y de los combustibles, a través de mudanzas inmediatas en las políticas de reajuste de derivados de Petrobras", agregó el gremio que reúne a 13 sindicatos del poderoso sector petrolero.

La huelga de transportistas iniciada el lunes 21 de mayo generó caos por todo el país en la última semana debido a los bloqueos de carreteras y refinerías.

En el centro de los reclamos está la política del gigante estatal Petrobras, que reajusta constantemente los precios de los combustibles de acuerdo a las oscilaciones del mercado del petróleo.

Esa política de precios condujo a un aumento constante de los precios en el mercado brasileño en 2018. Sólo en mayo, el precio de la gasolina subió un 12% y el del diésel un 9,3%, según cálculos de la estatal Agencia Brasil.

La huelga de transportistas iniciada el lunes 21 de mayo generó caos por todo el país en la última semana debido a los bloqueos de carreteras y refinerías.

Varios aeropuertos activaron planes de contingencia tras quedarse sin combustible por todo el país y muchas fábricas, sobre todo en la metrópoli industrial Sao Paulo, tuvieron que suspender sus actividades por la falta de suministro.

En Río de Janeiro y otras ciudades, muchos mercados se quedaron sin frutas y verduras frescas. El transporte público también se vio afectado.

Después de que Temer anunciara una rebaja durante dos meses de los precios de la gasolina y el diésel en la noche de este domingo, muchos camioneros suspendieron la huelga e este lunes, aunque varios mantuvieron los bloqueos por varias partes del país.

Sin impacto inmediato. Petrobras había afirmado que una acción de ese tipo no tendrá un gran impacto inmediato en su producción u operaciones en general.

Sin embargo, la huelga planeada aumentaba la probabilidad de que los paros y protestas se propaguen a otros sectores en la medida en que los brasileños manifiestan su frustración con un Gobierno profundamente impopular y una economía que aún no se reactiva.

Sindicatos que representan a los trabajadores petroleros dijeron que exigen la renuncia del presidente ejecutivo de Petrobras, Pedro Parente. También quieren que se reviertan cambios de precios basados en el mercado y otras políticas adoptadas por Petrobras desde que Temer asumió el poder en 2016.

El líder de la FUP, José Maria Rangel, dijo el martes que el Gobierno de Temer y las políticas de Parente estaban entregando a Petrobras a inversores extranjeros, mientras que "los astilleros de Río de Janeiro están cerrados" ante una tasa de desempleo que permanece cerca de máximos históricos.

La huelga de 10 días de los camioneros contra alzas en el precio del diésel vació las carreteras y provocó escasez de alimentos, gasolinas y suministros médicos en grandes ciudades, pese a un alivio significativo el martes por la noche.

Funcionarios advirtieron que tomará días restaurar las líneas de suministro interrumpidas por la huelga que en su momento más álgido mantuvo 1.000 bloqueos carreteros en autopistas clave en Brasil, la economía más grande de América Latina.

* Con información de DW y Reuters.