Estocolmo. Los países de América Latina y el Caribe deben controlar el uso de los recursos hídricos en sus sectores agrícolas para garantizar la seguridad del agua, dado que el clima extremo está afectando cada vez más a las ciudades de la región, dijeron expertos.

La agricultura representa un 70% del uso global del agua, con un consumo mayor que el de las industrias y los hogares, según Naciones Unidas.

Aunque América Latina posee un tercio del agua dulce del mundo, 34 millones de personas en la región no cuentan con acceso al precioso recurso.

"Si vamos a arreglar algo en los próximos 20 ó 30 años, (el uso del agua para la agricultura) tenemos que revisarlo", dijo Fernando Miralles, director del Instituto Cooperativo para Clima y Satélites de la Universidad de Maryland, dijo durante la conferencia de la Semana Mundial del Agua en Estocolmo.

Según la ONU, la demanda de agua se incrementaría en un 55% para 2050, principalmente debido a la creciente urbanización en los países en desarrollo.

Buenos Aires, Sao Paulo y Ciudad de Panamá ya han experimentado escasez de agua potable y electricidad.

En ese mismo período, la población de América Latina -un 80% de la cual vive en ciudades- se prevé llegará a los 784 millones.

"La seguridad del agua para América Latina es un tema crítico para el desarrollo económico de nuestra región", dijo Sergio Campos, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

Eventos extremos como las sequías, las inundaciones y los huracanes se están volviendo más frecuentes e intensos, afectando a más de una decena de ciudades de América Latina en los últimos tres años, dijo Campos.

Buenos Aires, Sao Paulo y Ciudad de Panamá ya han experimentado escasez de agua potable y electricidad, y mayores precios de los alimentos.

"A medida que crece la población, la situación empeora con el paso de los años", dijo Campos.

América Latina tiene que encontrar soluciones de agua y energía usando un "enfoque más holístico y más pragmático" para lograr un desarrollo económico y preservar el bienestar de su pueblo, dijo Campos.

Según Miralles, con un manejo efectivo del agua y de las represas hidroeléctricas, América Latina y el Caribe tiene el potencial de exportar el exceso de agua y energía a otras partes del mundo.