ElEconomista.com.mx. Como nunca en su historia, México ha recibido anuncios de inversión para seis nuevas plantas automotrices, y podrían ser siete si se confirma oficialmente la de Hyundai, en un periodo de sólo cuatro años, del 2011 al 2014.

Los seis nuevos complejos automotrices sumarán una inversión de US$7.163 millones y tendrán una capacidad conjunta de producción de 1.115.000 unidades para las empresas Nissan-Renault, Honda, Mazda, Audi, Mercedes-Benz y BMW.

Falta por confirmarse oficialmente la primera planta que instalaría Hyundai en México (se espera que lo haga este año) a través de su filial Kia, la cual desembolsaría alrededor de US$1.000 millones y produciría al menos 300.000 unidades anuales inicialmente.

Con esta nueva infraestructura, México pasará de operar 12 plantas en el 2012 a 19 en el 2019, y se perfilará como un productor de automóviles de alta gama.

“Sólo hay un factor que define el éxito que hemos tenido en el sector automotriz: credibilidad, permanencia y constancia en lo que hacemos”, dijo Ildefonso Guajardo, secretario de Economía.

México fabrica 50 modelos diferentes y exporta autos a 120 países. Del 2007 al 2013 registró anuncios de inversión por US$19.149 millones en el sector automotriz.

De enero a mayo del 2014, México produjo 1.3 millones de vehículos ligeros, de los cuales 83% fueron exportados, según datos de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz.

Un informe de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal) destacó que el aumento de la producción automotriz sería mayor si sus ventas locales dejaran de estar estacadas.

El mercado interno mexicano presenta desventajas que limitan su atractivo en la producción para el mercado local: la especialización de la industria en el ensamble de vehículos medianos y grandes, la importación de autos usados, la falta de adecuados mecanismos de control de las condiciones físico-mecánicas y de las emisiones, y dificultades de los consumidores para acceder a financiamiento.

“Si se consolida la recuperación de los mercados externos y se mantiene el ritmo de Inversión Extranjera Directa y las mejoras en infraestructura y logística, México se convertiría en un hub de la producción mundial, aprovechando su cercanía al mercado de los Estados Unidos”, estimó la Cepal.

Todo apunta 
a la coreana KIA

Las sorpresas en el sector automotriz aún no terminan, puesto que se espera una nueva inversión grande antes de que concluya el verano, adelantó Ildefonso Guajardo, secretario de Economía.

En entrevista, el funcionario descartó adelantar qué automotriz será, pero fuentes empresariales informaron que será la coreana Kia Motors, que aterrizará inversiones en Monterrey, Nuevo León, y traería proveedores de primero, segundo y tercer nivel de origen asiático, lo cual vendría a complementar el mercado de partes y componentes nacionales.

Kia Motors es el sexto productor mundial de vehículos, cuenta con más de 4,485 distribuidores y más de 45,000 empleados.

-¿Será la última inversión automotriz del año, la de BMW?, se le cuestionó.

-“Lo que les puedo decir es que mínimo este verano habrá una inversión más, y el grupo interesado hará sus comentarios”, refirió Guajardo.

El secretario de Economía aseveró que los tomadores de decisiones de inversión le apuestan a la viabilidad de la economía mexicana a mediano y largo plazo, de modo que el corto plazo no es un factor de decisión.

Es por ello que con la inversión de BMW, Audi, Infiniti y Mercedes, México escala al nivel Prémium de producción de vehículos mundiales. “Con BMW este año, México integra tres marcas en la categoría Prémium. Eso nos da una nueva etapa en el futuro de la industria automotriz mexicana”. 

En el marco del anuncio de inversiones de BMW, Guajardo resaltó que esta marca alemana está catalogada por los principales consultores internacionales como una de las tres empresas líderes en el mundo en innovación, lo cual representa una oportunidad para México porque desde la industria automotriz, sus capacidades y sus innovaciones, el país cuenta con ocho centros de diseño e innovación en la industria que han transmitido sus externalidades a otros sectores de la manufactura mexicana, como el sector aeronáutico.

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