Por 24 votos a favor, 5 en contra y 6 abstenciones, la Cámara de Senadores aceptó este jueves el veto del Poder Ejecutivo a la ley que autorizaba otorgar la concesión de los aeropuertos internacionales Silvio Pettirossi, Guaraní y el aeródromo de la ciudad de Mariscal José Félix Estigarribia.

Si bien aún debe pronunciarse sobre el veto la Cámara de Diputados, no será posible que el mismo se rechace, ya que para eso ambas cámaras debían coincidir en el rechazo por mayoría absoluta de votos.

La argumentación a favor de aceptar el veto fue realizada este jueves por el senador liberal Miguel Abdón Saguier, presidente de la comisión de Asuntos Constitucionales.

Sin embargo, no se basó en ninguno de los puntos contenidos en el mensaje del Poder Ejecutivo, sino en otras consideraciones de carácter legal y constitucional.

Según el senador Saguier, la ley aprobada es inconstitucional, ya que no establece el tiempo por el cual se otorgará la concesión de los aeropuertos, cosa que debe estar expresamente aclarada, según dice el artículo 202, inciso 11, de la Carta Magna.

En la ley figura que el plazo de la concesión se establecerá posteriormente, con base en estudios de factibilidad y conforme se especifique en cada contrato de concesión.

Igualmente, Saguier dijo que es confuso el régimen legal que regirá a la concesión, ya que menciona por un lado la Ley 1618/2000 y por el otro la misma ley de concesión aprobada.

El veto del Ejecutivo, en cambio, menciona como argumentos, entre otros puntos, que la ley objetada desconoce y pasa por encima de la autoridad de la Dirección Nacional de Aeronáutica Civil (Dinac), además de dejar librados a una regulación posterior los derechos que asisten a los trabajadores de los aeropuertos concesionados.

Al ponerse a votación el veto, la mayoría de senadores colorados, oviedistas, oficialistas y liberales votaron a favor de la aceptación.

Votaron en contra del veto senadores liberales franquistas y efrainistas. Los patriaqueridistas se abstuvieron.

El senador colorado Juan Carlos Galaverna cortó la posibilidad de un mayor debate al mocionar y lograr que se cierre el debate, argumentando que no había mucho que discutir sobre la ley y dejando “con las ganas” a algunos legisladores.