La presidente de la Comisión Segunda del Senado de Colombia, Alexandra Moreno Piraquive, dijo este martes que la locomotora de la producción petrolera estaría a punto del descarrilamiento por los continuos ataques de la guerrilla.

Recordó que en lo corrido de este año ya han adelantado 39 secuestros, más de 40 casos de sabotaje entre ataques al oleoducto y quema de vehículos de transporte de petróleo.

La congresista señaló, que tan sólo en campo Rubiales, por las protestas de las últimas semanas y las marchas han causado la parálisis y la salida del 25% de la producción de crudo, creando pérdidas por cerca de US$18 millones.

Moreno Piraquive pidió al gobierno redoblar la seguridad a las empresas operadoras, para evitar un descarrilamiento de la locomotora de la producción petrolera, y aseguró que el bajón de la seguridad y el deterioro del orden público en algunas regiones, donde se explora y se explotan hidrocarburos, está poniendo en grave peligro la producción de petróleo nacional.

La senadora criticó los acuerdos firmados en el último año entre empresas operadoras y las Fuerzas Militares por 99.000 millones de pesos, para que adelanten proyectos de exploración sísmica y aseguró que el gobierno se pifió, porque la labor de los militares no es hacer exploración sísmica, sino prestar seguridad enfatizó Moreno.

Según la congresista, la arremetida de la subversión mediante el sabotaje al transporte de petróleo por oleoductos, carrotanques, secuestro de operarios y la extorsión, viene causando pérdidas millonarias, casi que “podríamos decir que la guerrilla le está tomando el pulso al gobierno al volver a poner como objetivo de guerra la producción petrolera, algo que no se veía desde el gobierno del presidente Pastrana”, anotó Piraquive.

Asimismo, la legisladora fue enfática en señalar que en las zonas donde se adelantan proyectos petroleros existen líderes de la subversión que al parecer han infiltrado a las comunidades y los grupos de acción comunal para socavar la labor que adelantan las compañías nacionales y extranjeras, y no dejarlas operar, aprovechándose de la protesta pacífica que después pasa a la toma violenta y el desorden.