Sala de Inversión. Las materias primas aunque han tenido ciertos repuntes en lo que va del año, es probable que no se disparen más de lo que ya lo han hecho.

Así, aunque la liquidación pueda parecer exagerada, cualquier recuperación de los precios de aquí en adelante será muy leve y difícilmente sostenible sin una mejora en el crecimiento económico.

En los mercados de metales preciosos se sigue apreciando un fuerte potencial bajista para el oro al tiempo que la liquidación en ETPs (Exchange Traded Products) se adentra en nuevos máximos.

La mayoría de los metales básicos siguen sumidos en un superávit de existencias, incluso pese a la cercanía de la temporada más activa del mercado físico a finales del segundo trimestre. Dada la magnitud de las recientes ventas en corto en estos mercados, además de la posibilidad de un repunte de la demanda china, parecería probable un alza de los precios; sin embargo, los expertos que comparten esta opinión recomiendan vender el rally, al ser poco probable que se sostenga.

Si bien gran parte de la atención de los inversores en los metales industriales en 2013 se ha centrado en el carácter transitorio de los fundamentales del mercado del cobre y su potencial pérdida de valor, la historia que merece más atención en cuanto a deterioro de precios es la del níquel, de acuerdo con el análisis de Barclays, que percibe cualquier incremento de la cobertura de cortos del metal como una excelente oportunidad de venta, además de señalar la necesidad de revisar de nuevo a la baja las perspectivas de precios.

Aunque el año pasado y el anterior fueron duros para el níquel, con caídas del 11% y 7%, respectivamente, y los almacenes en sus niveles más altos; en general, los analistas eran mucho más optimistas respecto a la materia prima a principios de 2013, al creer que las proyecciones de superávit del níquel extraído podrían ser exageradas.

Resultado de este supuesto, junto con factores como los bajos inventarios de acero inoxidable en Europa y China, llevó a firmas como Citi Research a anticipar que el níquel alcanzaría los US$21.000 por tonelada en el primer trimestre del año, con un promedio de US$21.770 por tonelada en 2013 que aumentaría a US$24.400 en 2014.

Existen dos razones clave para justificar esta visión tan negativa respecto al níquel. La primera, es que las condiciones fundamentales este año –peores de lo esperado– están alimentando las ampliadas expectativas de superávit del activo que pasaron a 108.000 toneladas desde 88.000 a principios de abril. En base a dicha revisión, los expertos de Barclays redujeron el precio promedio en efectivo del London Metal Exchange en 1.000 dólares a 16.766 dólares por tonelada.

Por su parte, el pasado mes de marzo Scotia Bank modificó el precio promedio del metal usado para fabricar acero inoxidable a 7,85 dólares por libra, un 1,3% menos que en 2012, contando con que subirá un dólar a 8,85 dólares en 2014.

Macquarie Group anticipa que los inventarios superarán en 52% la demanda este año debido al débil consumo de níquel fuera de China, y porque los nuevos proyectos están añadiendo capacidad a las ya crecidas existencias. Recientes estimaciones del banco australiano apuntan que el superávit llegará a 82.000 toneladas métricas desde un estimado de 54.000, por lo que para reequilibrar el mercado serán necesarios recortes de la producción en Australia y Canadá.

Desde mediados de enero Macquarie mantiene el precio medio del metal en US$17.000/tonelada (un 6,8% menos que el año anterior), mientras la media para 2014 y 2015 fue revisada a la baja en 12,4% y 7,2%, respectivamente a 18.500 y 22.500 dólares, augurando un largo recorrido bajista para esta materia prima.