Sala de inversión. El nivel de influencia de Warren Buffett está sometiéndose a prueba. Según destaca el análisis de Andrés Cardenal, el magnate no acostumbra tomar grandes decisiones de inversión de manera frecuente, pero cuando lo hace, suele ser seguido de cerca por otros inversores. Esto lo respalda el hecho de que Buffet ha estado apostando fuertemente a las acciones de Wells Fargo (WFC) en el último tiempo y así, ha llamado la atención de los agentes que optarían por emularlo.

Aunque Wells Fargo ya formaba parte de la cartera de Berkshire Hathaway (BRKA), Buffet ha ido aumentando sus posiciones en los últimos años. 

Esto lo hizo no sólo durante la última crisis financiera, cuando el pánico generó precios de oportunidad en estas acciones sino, incluso, en los últimos meses, a cotizaciones sensiblemente más elevadas.

Buffett no toma sólo el valor de entrada que pueda ofrecer un papel en un momento determinado, sino también la calidad del activo. En el caso de los bancos, la solvencia de su management resulta un factor central.

Wells Fargo sobresale en comparación a otras entidades estadounidenses como Bank of America (BAC) o Citigroup (C) porque siempre mantuvo un criterio más conservador en lo que hace a su cartera de préstamos y evitó los abusos en derivados y otros instrumentos de alta complejidad que tantos problemas les trajeron a sus competidores en la burbuja de los créditos subprime.

Su mejor posicionamiento financiero le permitió adquirir las acciones de Wachovia a un precio de oportunidad en 2008 y posicionarse entre los cuatro principales bancos de los Estados Unidos, junto a Bank of América, Citigroup y JP Morgan (JPM).

Al tener una mayor capacidad financiera que sus competidores, paga un costo de financiamiento 20% menor que sus competidores, lo que es una gran ventaja a la hora de ofrecer préstamos. Esto le genera un mayor margen de rentabilidad para sus operaciones y, además, le permite competir agresivamente en los proyectos más atractivos.

En los últimos años, a medida de que los otros grandes bancos de los Estados Unidos se enfocaban en limpiar sus balances de activos tóxicos y reducir sus gastos para amoldarse a un volumen de operaciones más pequeño, Wells Fargo se dedicó a expandirse en las áreas en las que los otros se retiraban, como los préstamos hipotecarios.

Por eso, la compañía con sede en San Francisco se encuentra muy bien posicionada para beneficiarse de una recuperación del negocio financiero y la actividad de bienes raíces en el país.

Los consumidores estadounidenses han estado reduciendo sus niveles de deuda de todo tipo tras la explosión de la burbuja crediticia, proceso altamente ligado al colapso en la actividad inmobiliaria post crisis.

En los últimos trimestres, sin embargo, se observa una clara mejora en los indicadores de bienes raíces del país, que podría estar indicando que se encuentra en las primeras etapas de una recuperación a largo plazo.
En ese escenario, un incremento de la actividad crediticia y/o inmobiliaria sería de gran provecho para el banco, dado que está en una posición competitiva de privilegio para capitalizarla.

Podría considerarse, entonces, que Wells Fargo tal vez sea el vehículo preferido por Buffett para beneficiarse de la recuperación de los sectores más afectados por la crisis de 2008 en los Estados Unidos.

El banco cotiza a un ratio precio/ganancias de 10,30 veces y paga una rentabilidad por dividendos del 2,70%, una valuación bastante razonable para una entidad de tal calidad.

Por eso, su precio objetivo estimado es de US$38 por acción frente a los 33 actuales y se recomienda la colocación de un stop loss por debajo de los 31.

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