La sequía que azota a Paraguay desde diciembre pasado tiende a empeorar, y hasta se teme que falte agua para el consumo humano en algunas zonas rurales. El panorama “no es muy optimista”, reconocen las autoridades.

La falta de lluvias no sólo genera pérdidas en los cultivos, sino que además afecta los pozos y estanques, que poco a poco se van secando, confirmó Édgar Mayeregger, de la Unidad de Gestión de Riesgos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG).

Además comentó que la irregularidad de las precipitaciones genera que los acuíferos se vean “sobreexplotados”.

“La falta de recarga natural va a tener un fuerte impacto negativo”, manifestó al ser abordado respecto a la preocupación de algunas familias campesinas sobre la disponibilidad de agua potable.

Asimismo reconoció que las lluvias previstas para esta semana no serán suficientes, aunque adelantó que la próxima semana se esperan precipitaciones de mayor volumen.

“No somos muy optimistas. Si la próxima semana no llueve como debe, el daño puede ser aun mayor”, manifestó al hacer referencia a los cultivos afectados por la sequía.

Las zonas más castigadas por la falta de lluvias son los departamentos del Sur, excepto Ñeembucú, además de Cordillera, Paraguarí, Caazapá y Guairá, según datos relevados por el MAG.

Al ser consultado sobre el número de productores afectados, indicó que prácticamente todos sufren los efectos de este fenómeno.

En tanto, indicó que las lluvias caídas en los últimos meses representan apenas el 50% del volumen regular de precipitaciones, sin embargo, aclaró que hasta ahora no puede afirmarse que sea la peor sequía vivida en el país. “En el 2008, 2009 hubo una fuerte sequía, peor que esta”, recordó.

Mayeregger explicó que las consecuencias en esta oportunidad son más visibles debido a que se inició en una etapa “sensible” de cultivos.

Los rubros más dañados por la sequía son el poroto, maíz, mandioca y otros de autoconsumo.