Santiago. El nivel de los embalses en Chile mostró una baja de 31,9% en febrero respecto al mismo mes del año pasado, informó este martes el gobierno, lo que alimenta la posibilidad de un racionamiento eléctrico en el país.

Chile depende de la energía hidroeléctrica para suplir sus necesidades energéticas en la zona centro sur del país, y la sequía obligó a los generadores a depender de costosas plantas impulsadas por diésel, aumentando las presiones inflacionarias en la economía de rápido crecimiento.

Según un informe de la Dirección General de Aguas (DGA) del ministerio, la cantidad de agua en los embalses del país en febrero fue 14,8% menos que en enero, debido principalmente a los efectos del fenómeno climático La Niña.

"La situación del país se mantiene en un estado deficitario (...) estamos en una situación de sequía", aseguró el ministro de Obras Públicas, Hernán de Solminihac.

El nivel de las represas destinadas principalmente a la generación eléctrica bajó en 10,7% respecto al mes anterior, afirmó el ministro.

Chile enfrenta una crisis energética ocasionada por la sequía y la alta demanda, lo que llevó la semana pasada al gobierno a retrasar en tres semanas el ajuste al horario habitual de invierno, como una medida para ahorrar energía y poder evitar un posible racionamiento.

Además, otra medida adoptada por el gobierno, que busca prevenir una crisis energética como la que sufrió el país entre 2007 y 2008, fue disminuir el voltaje entre 5% y 10%.

La debilidad del sistema se da en medio de la discusión en la nación minera sudamericana sobre la construcción de polémicos proyectos termoeléctricos y de hidroelectricidad que han sido duramente criticados por ambientalistas.

La industria de la generación eléctrica en Chile es liderada por Endesa Chile, aunque también tienen una fuerte presencia las firmas Colbún, AESGener, y E-CL del grupo GFD Suez, entre otras.