Bogotá. En Colombia ha surgido una empresa que se ha atrevido a incursionar en uno de los negocios más ambiciosos: la carrera espacial. Sequoia Technologies, una compañía que nació en  2007, actualmente desarrolla y vende partes de satélites a América Latina.

Un negocio que se consideraría de alto riesgo, si no fuera porque en el vecindario se vive un auténtico furor por el espacio: Venezuela lanzó Simón Bolívar, su satélite de comunicaciones, en 2008, mientras que estudiantes uruguayos buscan ser los primeros en su país en incursionar en esta área, en la cual tanto Argentina como Brasil llevan la delantera con desarrollos desde los años 90. Incluso, las naciones más pobres de la región, como Bolivia, han firmado alianzas con China persiguiendo el mismo objetivo.

“Antes, las misiones satelitales costaban mucho dinero. Estamos hablando de un desarrollo de 10 años y una inversión de US$10 millones; pero hoy, con el formato CubeSat, hablamos de un costo, incluido el lanzamiento, de US$350.000”, explica Luna, quien de las aulas en las universidades Sergio Arboleda y Pedagógica Nacional pasó a la gerencia de Mercadeo de su empresa.

Cifuentes (director general) y Alfonso (director de tecnología) coinciden en que tanto los costos como la ‘fiebre aeroespacial’ de la región contribuyeron a que importantes actores del exterior confiaran en ellos, como Pumpkin Inc., fabricante estadounidense de plataformas para satélites, o Rowley Associates, desarrollador británico de hardware y software; también Azur Space, uno de los principales productores europeos de paneles solares, su principal fuente de energía.

La empresa ha podido concretar dos grandes operaciones en la región: la venta de partes para un satélite, aún sin propósito anunciado, que será desarrollado por la Escuela Politécnica del Ejército, en Ecuador, y la misión completa (partes, asesoría técnica y transferencia tecnológica) para Uapsat, el satélite con fines científicos y educativos que lanzará la Universidad Alas Peruanas, de Lima.

También han recibido pedidos de cotizaciones de sus servicios desde Chile y México.

Estas operaciones les permitieron concluir el año pasado con unas ventas del orden de los $500 millones. Una cifra modesta comparada con su objetivo para 2010: US$1,2 millones. “Hay 1.122 universidades en América Latina, de las cuales la mitad tendría programas o investigaciones en ingeniería. Aspiramos a venderles tres proyectos de la misma naturaleza”, explica Alfonso.

Cada uno de ellos contará con un sello colombiano, la tarjeta GSB, un dispositivo inteligente autoría de Sequoia cuyo objetivo es facilitar la transmisión de datos a los centros de control (cuenta, entre otros mecanismos, con sensores de temperatura, acelerómetros, magnetómetros y sistemas de posicionamiento).

Su objetivo también implica una inversión de US$30.000 en un laboratorio certificado que les permita desarrollar nuevos productos, ampliar su fuerza laboral (actualmente trabajan con tres desarrolladores) y entrar a las ligas mayores: los grandes satélites de observación y comunicaciones, que pueden llegar a costar hasta US$30 millones.