El mercado de los alimentos sin gluten en Chile es todavía pequeño. Sus ventas son de alrededor de US$40 millones anuales, dentro de la mucho más relevante industria de los llamados alimentos especiales, que facturó US$2.691 millones en 2012. Y si llega a crecer a tasas parecidas al de su hermano mayor (73,5% en los últimos cinco años), el futuro de los productos sin gluten es próspero.

Pero ¿no será una moda de esas que marcan una época y luego desaparecen? “El trigo es considerado el mayor alérgeno alimentario del mundo”, responde Annette Lau, de Intertek Canada Mississauga, consultora internacional especializada en alimentos y agricultura. Se refiere a uno de los componentes de su harina, el gluten. Es una proteína presente en el trigo, la cebada, el centeno y la avena. Produce la llamada enfermedad celíaca o celiaquía. Se cree que ésta afecta a entre el 1% y el 2% de la población mundial. En Chile, en tanto, el grupo que la padece corresponde al 0,7%. Sus síntomas son producidos por el sistema inmunitario. Y van desde los respiratorios (“el asma del panadero”), a los de la piel (urticarias, dermatitis) y órganos internos (ataxia).

Bajo la óptica anterior, el campo de los alimentos sin gluten aparece limitado. No obstante, desde hace unos 30 años comenzó a descubrirse lo que se bautizó como “sensibilidad al gluten no celíaca”, la cual afectaría al 6% de la población. Se trata de personas que presentan síntomas gastrointestinales que desaparecen al dejar de ingerir gluten. Básicamente, gente con el síndrome del colon o intestino irritable. Todo lo anterior se ha traducido en un notable aumento en la demanda por alimentos libres de gluten.

Sólo en Estados Unidos los productos sin el nutriente representaron en 2013 un mercado de US$ 4.200 millones; mientras que en Canadá el mercado movió US$ 450 millones en 2012. En Chile ha crecido el número de personas diagnosticadas con celiaquía, afirma Helga Santibáñez, coordinadora de la Fundación de Intolerancia al Gluten Convivir. “La prevalencia de la patología es del 0,7% de la población, lo que significa que hay cerca de 120.000 personas celíacas”.

No obstante, esto último no es suficiente para explicar la demanda creciente. El punto es que no sólo los que sufren de celiaquía se someten a un régimen libre de gluten con el fin de sanarse, asevera Santibáñez: “También lo hace todo su entorno familiar e incluso sus amigos. Ello ha marcado una nueva tendencia que ha impulsado a muchos consumidores a eliminar el gluten de su dieta por voluntad propia”.

Casualidad. En Chile, la oferta aumenta sostenidamente. Según cifras de Convivir, en los últimos siete años la industria local ha triplicado sus productos, pasando de 167 a 724 certificados de alimentos libres de gluten. En este crecimiento, los importadores han jugado un rol esencial, y bien lo sabe Healthy Food, la que partió en el negocio por causalidad. “El autismo que afectaba a mi hija me obligó, en 2010, a buscar alimentos sin gluten”, recuerda David Evans, gerente general de Healthy Food. Los médicos le dijeron que algunos niños que tienen alergia al gluten y a la caseína (proteína de leche) sufren de autismo, y al eliminar estos nutrientes es posible la recuperación.

Así fue como Evans inició su búsqueda. Sin mucho éxito, dado que no encontró productos con ambas características. Decidió entonces importar a través de Amazon. Luego de hacer la dieta por un año, la menor no se recuperó y Evans decidió regalar los productos que le sobraron. Para su sorpresa, niños con los mismos síntomas de su hija que comenzaron a probar los productos obtuvieron buenos resultados. En ese momento se dio cuenta de que había una demanda insatisfecha. Decidió entrar en el negocio de la importación.

Hoy la empresa importa desde Estados Unidos, Israel y Costa Rica productos panificados (15 diferentes moldes), productos de repostería como poundcake, brownies, donuts, galletas dulces, snacks, mezclas y premezclas, todo lo cual le reporta un crecimiento anual del 200% en sus ventas.

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A la carrera por importar productos libres de gluten también se han sumado otros jugadores, como Pibamour, Distribuidora Las Palmas y Promerco, entre otros.

La amenaza fodmaps. El negocio del “sin gluten” también ha gatillado el surgimiento de nuevos productores nacionales. Es el caso de Ecovida, que se ha especializado en la elaboración de una línea de galletas y galletones sin la proteína. “Las ventas de este producto crecieron un 25% en 2013 y para este año apuntamos a un aumento del 30%”, adelanta Diego Claudet, gerente general de Ecovida. Principalmente, dice, porque han incorporado nuevos sabores como berries y chocolate con chips de chocolate que impulsan la demanda.

En tanto, los objetivos de la empresa para 2015 son aún más ambiciosos. De hecho, apuesta a cuadriplicar su actual producción, gracias a un nuevo complejo de producción que inaugurará en la comuna de Quilicura, en Santiago, el que incluirá una planta exclusiva para desarrollar líneas sin gluten.

Otro que no se ha quedado atrás es Proexa. En 2012 estrenó su línea “Convida”, que incluye desde pan hallulla prehorneado de arroz, prepizzas prehorneadas de arroz a sopas individuales instantáneas. “Esperamos un incremento del 12% en las ventas este año”, prevé José Vera, gerente general. Agrega: “Y para 2015 o inicios de 2016 estimamos una participación del 30% en este nicho”.

También hay actores que han combinado el negocio de la importación con el de la producción local. Es el caso de Nutrisa, que cuenta con su línea elaborada en Chile, “Noglut”, y es representante en el país de la marca española Santiveri. La compañía aumentó en un 15% sus ventas en 2013. “Para este año esperamos un crecimiento de entre 30% y 40%”, estima María Ignacia Mercado, jefa de márketing. “Incluso, las ventas de nuestra marca Santiveri han aumentado mucho en 2014, por lo que decidimos ampliar nuestro mix sumando a la marca estadounidense Glutino”, añade.

Ante toda esta efervescencia de mercado, las marcas tradicionales no se han quedado de brazos cruzados y algunas han reaccionado velozmente. Tucapel lanzó, hace menos de un año, su nueva harina de arroz. Ésta se fabrica en plantas que no hacen harinas de trigo, evitando una eventual contaminación. A enero de este año, esta línea de productos le reportó una participación del 71% en el segmento de las harinas de arroz, según detalla Alejandra Lozano, product manager de Empresas Tucapel.

Hasta aquí todo parece indicar que el negocio del “sin gluten” seguirá en alza. Sin embargo, hay luces de advertencia. Nuevas investigaciones muestran que el 70% de quienes sufren problemas de colon e intestino irritables mejoran eliminando no el gluten, sino los carbohidratos o azúcares fermentables llamados fodmaps. Se encuentran desde las alcachofas, ajo, cebollas, frutas y yogures. Este descubrimiento está cuestionando si la llamada “sensibilidad al gluten no celíaca”, no es, en realidad, una irritación provocada por estos fodmaps. Pero mientras el gluten sea el “villano”, el negocio seguirá boyante.