Uno de los principales sindicatos de Boeing realizó manifestaciones en Seattle y sus alrededores esta semana, en la antesala de una votación fijada para este lunes que mostrará si los trabajadores están dispuestos a aceptar un contrato del fabricante de aeronaves o se aproxima una huelga.

Cientos de ingenieros y técnicos se manifestaron en las afueras de diversas instalaciones de la firma con pancartas para exigir un contrato más generoso que el ofrecido por la empresa.

Las manifestaciones son el signo más visible de la creciente tensión que existe por los contratos de unos 23.000 miembros de la Sociedad de Empleados Profesionales en Ingeniería Aeroespacial (SPEEA, por sus siglas en inglés) de Boing.

Los contratos, que afectan a dos unidades de negociación, expiran el 6 de octubre, y sería necesaria una votación por separado para autorizar una huelga.

Aunque se espera que el sindicato rechace la oferta actual, directivos y analistas consideran improbable una huelga, ya que ambas partes tienen mucho que perder y los trabajadores pueden seguir utilizando el actual contrato, incluso después de que expire.

Stan Sorscher, un representante de los trabajadores de SPEEA, estimó que la posibilidad de una huelga es de 35%. Scott Hamilton, director gerente de la firma de consultoría Leeham Co., dijo que Boeing probablemente hará una segunda oferta de contratos y reanudará las negociaciones.

"Creemos que podemos llegar a un acuerdo", dijo Doug Alder, un portavoz de Boeing. "Aquí nadie está hablando de una huelga. Nadie quiere eso", agregó.

Sin embargo, directivos y analistas dicen que es preocupante que la primera oferta de Boeing vaya a una votación en medio de manifestaciones obreras.

Boeing tiene un inventario de 4.057 pedidos y se apresura a acelerar sus fábricas para producir, especialmente, más aviones 787 Dreamliner, cuyos clientes han estado esperando tras años de retrasos.

Boeing también está decidiendo las especificaciones para un nuevo derivado de su popular 777, y necesita ingenieros para ayudar a reparar algunos aviones 787 que presentaron fallas y deben ser reparados antes de que puedan ser entregados.

"Una huelga de SPEEA paralizaría a Boeing", dijo Ray Goforth, director ejecutivo de SPEEA. "Ellos no pueden entregar los aviones sin nuestros miembros", agregó.

Inversores y clientes podrían perder en cualquier escenario. El precio de las acciones de Boeing, que cerraron a US$69,60 este viernes y que han presentado un alza de 12% en el año, probablemente caerían, mientras que las entregas de aviones se retrasarían.

"Espero que se resuelva", dijo este jueves Tim Clark, presidente de la aerolínea Emirates, el mayor cliente del 777 de Boieng con 75 pedidos.

"Espero que nuestros pedidos y los de los demás ayuden a lograr una salida", agregó.