Lagos/Abuya. El mayor sindicato petrolero de Nigeria anunció este jueves que cerrará la producción del principal productor de petróleo de Africa si el gobierno no revierte su decisión de eliminar los populares subsidios al combustible.

Los nigerianos salieron a las calles de todo el país por cuarto día consecutivo para protestar contra la medida, que hizo subir a más del doble el precio de la gasolina, a cerca de 150 nairas (US$0,93) el litro.

"Pengassan se verá obligado a seguir adelante y aplicar la amarga opción de ordenar el cierre sistemático de la producción de petróleo y gas a partir de (...) las 00 hora del domingo 15 de enero (23 GMT del sábado 14 de enero), si el gobierno federal de Nigeria no cede ante la agitación popular (...)", declaró el sindicato petrolero en un comunicado.

El mandatario Goodluck Jonathan ingresó este jueves a una reunión con representantes de sindicatos de trabajadores en la residencia presidencial, en un esfuerzo por llegar a un acuerdo para poner fin a la huelga.

Funcionarios de la industria pusieron en duda que los sindicatos puedan detener las exportaciones de crudo por completo, ya que gran parte de la producción está automatizada y el país tiene reservas, pero hasta una alteración menor podría tener un impacto significativo en la economía.

Las preocupaciones por interrupciones en la producción nigeriana provocaron un alza de los precios del crudo este jueves.

Nigeria, la segunda economía africana, exporta cerca de 2 millones de barriles de crudo por día y es un proveedor clave para Estados Unidos y Europa. Sus ventas representan más del 90% de las ganancias de Nigeria en moneda extranjera.

El grupo de transporte marítimo Maersk Line dijo que no pudo atracar sus embarcaciones con bienes de consumo y alimentos en los puertos de Nigeria debido a que la huelga nacional, en su cuarto día consecutivo, paralizó las terminales.

Protestas. Las protestas volvieron a reanudarse en todo el país, desde el centro comercial de Lagos en el sur hasta la remota e inestable ciudad de Maiduguri, en el extremo noreste.

Jonathan no ha dado señales de querer revertir la decisión de eliminar el subsidio, que según los economistas generaba un gasto excesivo y promovía la corrupción. Pero esa posición podría cambiar durante la actual reunión, mientras aumenta la presión para que ceda ante la opinión pública.

"Soy optimista de que saldrá algo concreto de las discusiones (...) no se van a sostener en vano", indicó temprano el portavoz presidencial, Reuben Abati.

Públicamente, los sindicatos dijeron que continuarán con la huelga hasta que el gobierno devuelva el precio de la gasolina a las 65 nairas, tal como estaba antes de la eliminación del subsidio el 1 de enero.

La Asamblea Nacional ya instó al gobierno y a los sindicatos a ceder en sus demandas, pero sin éxito.

Los bancos, tiendas, aeropuertos y escuelas permanecían cerrados, pero pequeños comercios y vendedores ambulantes seguían trabajando.

Las huelgas están costando a Nigeria cerca de 100.000 millones de nairas (US$617 millones) por día, detalló este jueves el presidente del Banco Central, Lamido Sanusi.

El funcionario estimó que la inflación subirá entre un 14% y un 15% para mitad de año, desde el 10,5% actual, cuando el impacto de la eliminación del subsidio se sienta en los precios.

En tanto, el mayor sindicato del país se mantuvo desafiante.

"Definitivamente vamos a seguir con las protestas (este jueves). No nos vamos a rendir hasta que el precio de la gasolina vuelva a 65 nairas", declaró el secretario general del Congreso Nacional del Trabajo, Owei Lakemfa.