Pese a que no existe claridad en torno al cumplimiento de la meta de incorporar 4.500 megavatios nuevos al sistema eléctrico para el cierre de este año, como lo prometió el Ejecutivo nacional, fuentes del sector sostienen que incorporados o no, se requieren aún cerca de 8.000 megavatios adicionales para estabilizar el sistema eléctrico nacional y evitar la vulnerabilidad que se produce no sólo por las colapsadas líneas de transmisión, sino además cuando las plantas son retiradas por motivos de mantenimiento o reparación.

La fuente duda que efectivamente se haya logrado la meta, toda vez que a mediados de este año el Gobierno anunció que habían sido añadidos al sistema unos 1.600 megavatios, entre generación distribuida, nuevas capacidades y plantas rehabilitadas.

Según estadísticas manejadas por la Comisión de Integración Energética Regional (Cier) Venezuela consume el doble del promedio per cápita de la región; por encima de Brasil, Argentina y Chile.

La idea es sumar a los cerca de 25.000 megavatios nominales de capacidad instalada con la que cuenta el país los 8.000 megavatios que permitirían estabilizar el sistema.

En torno a la incorporación de capacidad por medio de la generación distribuida, analistas del entorno rechazan que sea considerada dentro de la nueva oferta, pues estas plantas son empleadas para la corrección de las desviaciones del suministro cuando éste está por debajo del voltaje adecuado. "No son plantas que puedan contribuir a solucionar el problema estructural del sistema, no están diseñadas ni para ser empleadas en casos de emergencia", sostuvo el funcionario.

Miguel Lara, analista del entorno, ha indicado que estas plantas son de corta vida, y para uso restringido en cuanto al tiempo.

El sistema continúa frágil, inestable y terriblemente vulnerable a cualquier contingencia que lo pueda afectar, indicó la fuente oficial.

Destacó que la dependencia del Caroní no ha sido superada, y que se mantiene intacta. Comenta que la poca capacidad de generación incorporada ha sido muy poco significativa para compensar el desequilibrio; de hecho la zona de occidente y los Andes siguen siendo áreas con alto riesgo de racionamiento.

"No es posible compensar en un año lo que se dejó de hacer en quince. Además de muchas inversiones se requiere de tiempo, pues una planta similar a Planta Centro (que en teoría debería generar unos 2.000 megavatios) puede tardar entre tres y cuatro años en construirse", aseguró.

Según análisis técnicos de expertos en la materia, Venezuela debería haber incorporado a la capacidad de generación unos 1.000 megavatios interanuales, sin embargo, eso no ha ocurrido.

Como país desarrollado. Pese al racionamiento y la baja disponibilidad de generación que se produjo durante la crisis eléctrica que vivió el país desde finales de 2009 hasta mediados de este año, Venezuela sigue a la cabeza dentro de las naciones de la región con el mayor consumo per cápita de electricidad.

Según estadísticas manejadas por la Comisión de Integración Energética Regional (Cier) Venezuela consume el doble del promedio per cápita de la región; por encima de Brasil, Argentina y Chile.

La fuente comenta que la valoración que da el venezolano a la electricidad es consecuencia de las bajas tarifas que se mantienen desde hace ya ocho años. Asegura que con ella no se cobra ni siquiera el costo operativo del servicio.

El tema que llama poderosamente la atención a conocedores del área es que siendo Venezuela un país con un deficiente aparato productivo, que no le permite ser considerado como un país emergente, el consumo de electricidad supere dramáticamente el de naciones como Brasil, Argentina y Chile, cuyos desarrollos industriales han crecido sustantivamente en los últimos diez años.

Los datos de la Cier del año 2009 señalan que mientras Venezuela consumió 4.254 kilovatios hora por habitantes, en Brasil cada persona demandó 2.598 kilovatios hora, Argentina 3.225 kilovatios hora, y Chile 3.630 kilovatios hora.

La fuente oficial señala que las tarifas justas tanto para los prestadores del servicio como para el usuario final son fundamentales para lograr que el recurso se consuma adecuadamente. Y ese mecanismo se eliminó en 2002, reitera.

El vocero concluye diciendo que "el sistema eléctrico nacional sigue teniendo los desequilibrios caraterísticos de los últimos 15 años, los cuales no se han solucionado ni aminorado con lo que se ha hecho e incorporado este año".

El crecimiento del sistema eléctrico ha sido básicamente un aumento de los consumidores, cuya expansión no ha sido acompañada de una planificación que haya asegurado el crecimiento y desarrollo del sector en todas sus dimensiones: generación, transmisión y distribución.