Cuando el chileno Eduardo Rodríguez decidió radicarse por un tiempo en Israel nunca imaginó que diez años más tarde esa experiencia sería la base para formar la empresa Isener, que hoy ofrece sistemas de calentamiento de agua a empresas a través de paneles solares, con clientes como Agrosuper y Clínica Dávila y ventas por US$3 millones.

Cuando en Chile aún no se conocía la tecnología solar, Rodríguez se impresionó con la irrisoria cuenta de gas de su casa en Israel, gracias a dos paneles solares instalados en el techo. Eso lo animó a buscar un socio y traer el sistema a Chile. Al principio su idea fue montarlo en hogares, pero un llamado de la productora de alimentos Agrosuper lo desvió a una mayor escala: la empresa quería calentar los líquidos sanitarios de dos de sus plantas.

Y quizá la clave de su éxito es que logró solucionar el mayor problema con que se encuentran los usuarios al pensar en la energía solar: la contundente inversión inicial. La fórmula es simple. La tecnología prometía al usuario un 80% de ahorro en la cuenta del gas luego de la inversión inicial. Como nadie le creía, ofreció una alternativa más cómoda: no pagar la inversión, pero pagarle a él durante los primeros cinco años el margen de ahorro prometido. Con eso, los usuarios no experimentarían un cambio en su cuenta energética, y comenzarían a gozar de los ahorros luego del período estipulado. “Los proyectos se deben recuperar en un máximo de seis años”, dice Rodríguez.

Para eso fue clave el apoyo de Chilectra, el socio financista de Isener. La distribuidora financia la puesta en marcha de los proyectos, lo que le da a Rodríguez holgura para ofrecer su fórmula.

En 2010, Isener creció 20% y, en 2011, Rodríguez espera ventas por US$ 7 millones, más del doble de las del año pasado. Ya firmaron contrato para replicar lo de Clínica Dávila en Clínica Indisa, en el hospital de la Dirección de Previsión de Carabineros de Chile (Dipreca) y en el hospital de la Fach.

Además, van a realizar un plan piloto en el nuevo edificio de la Clínica Alemana y están en conversaciones con la Clínica Las Condes. El edificio corporativo de la PDI también usa esta tecnología, al igual que el Hotel Galerías y la Scuola Italiana en Los Dominicos, entre otros. Además, Nestlé contrató los servicios de Isener para su planta de helados Savory en Santiago y el Ejército solicitó sus prestaciones para el Edificio Bicentenario, sede de la Comandancia en Jefe.

La tecnología que ocupan es israelita, a través de la representación de la marca Chromagen. ¿Por qué? Primero que todo ésta es más barata que la alemana y la española (países que también apuestan con fuerza por esta tecnología) e Israel es el país que posee la mayor cantidad de metros cuadrados instalados de termopaneles en el mundo por habitante, por lo que el sistema estaba probado. “Esta compañía es la tercera más grande del mundo dentro del rubro, con lo cual podíamos ingresar a Chile con precios competitivos”, dice Rodríguez.

Los termopaneles funcionan básicamente por convección y tienen una garantía de 20 años. El agua ingresa fría al panel y se calienta al pasar por la barras de cobre que reciben la radiación solar.

La gracia es que este ciclo se repite constantemente, por lo que también hay un cierto ahorro de agua. Y como los termopaneles funcionan con irradiación solar, y no necesariamente con luz directa, dan resultados incluso durante los días nublados. Así que mientras el sol exista, Isener seguirá creciendo como por fotosíntesis.