El director de Grupo Aeroméxico, Andrés Conesa, aseguró que modificar los contratos de los pilotos de nuevo ingreso (contrato B), vigente desde el 2010, como solicita la Asociación Sindical de Pilotos de Aviadores de México (ASPA,) implicaría la quiebra de la empresa y pérdida de 16.000 empleos.

Este lunes, un día antes de que concluyera la prórroga en las negociaciones para irse a huelga, como parte de la revisión del contrato colectivo de trabajo 2018-2020, el directivo señaló en entrevista radiofónica que no tiene duda de que regresar a las condiciones contractuales previas sería una irresponsabilidad porque no existen las condiciones para ello y que a los pilotos les va bien económicamente.

Hasta el cierre de esta edición, las partes continuaban en pláticas que iniciaron por la tarde con la presencia de funcionarios de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social sin que se ofrecieran detalle de las mismas.

“Insisto, los pilotos ganan cuando crece la empresa. Ahora que les ofrecimos el incremento de 5,15%, eso se suma, por ejemplo, a cuando un piloto pasa de ser un primer oficial de un 737 a un 787, gana 17% más. De un primer oficial de 787 a capitán de 73, gana 40% más y cada año tienen un incremento de 2%, simplemente porque transcurrió el año. De tal manera que en los últimos cuatro años han visto crecer 40%”, comentó Conesa en radio.

Desde su perspectiva, es insostenible ahora regresar a esas condiciones, tomando en cuenta que en el primer semestre la empresa registró pérdidas netas por 600 millones de pesos (US$32 millones).

El directivo dejó en claro que no estuvieron de acuerdo con la prórroga que se dio a la negociación la noche del domingo (ASPA informó que sería de 24 horas y finalmente fue de 48), para evitar la huelga.

Los pilotos ganan bien y no hay condiciones para cambiar el contrato de los nuevos pilotos, comentó.

La sombra de Mexicana. A pesar de que el secretario general de la ASPA, Rafael Díaz Covarrubias, ha manifestado que una eventual huelga le representaría una pérdida diaria de US$7 millones a Aeroméxico, la empresa mantiene su postura de no cambiar el contrato B, que involucra a 500 pilotos.

“Les ha ido muy bien desde el 2010 que se tienen las nuevas condiciones. Quiero destacar que las condiciones no fueron temporales, son las que rigen el contrato colectivo desde ese año. Lo que se hizo en ese momento fue respetar los derechos adquiridos de aquellos capitanes que trabajaban en el 2010, nos ha costado mucho pagar esas condiciones porque son más onerosos. Son como las de Mexicana, y ellos dejaron de operar hace ocho años”, explicó.

Desde su perspectiva, es insostenible ahora regresar a esas condiciones, tomando en cuenta que en el primer semestre la empresa registró pérdidas netas por 600 millones de pesos (US$32 millones).