Veinte años después del boom de MTV latino y la amplia difusión de su música en el continente, Café Tacuba tocó en Chile junto al vocalista del grupo chileno Los Tres, dos íconos de los 90. Se trató del lanzamiento, en septiembre pasado, del álbum “El objeto antes llamado disco” de los mexicanos.Pura nostalgia por esa época en que los compactos de música local eran chévere.

Tal como evidenció la histeria de las discográficas ante los formatos digitales durante la última década, el formato de ventas físicas de música decayó sin retorno. Pero el apocalipsis del disco fue un problema focalizado en las discográficas tradicionales. Las que dominaban el 80% del mercado en la segunda mitad del siglo XX, como EMI, Sony o Universal. Porque si hablamos de la oferta de música vía web, las ventas aumentan cada año y el futuro se ve auspicioso. Según cifras de la Federación Internacional de la Industria Fonográfica (IFPI), los brasileños gastaron un total de US$ 45,2 millones en música digital durante 2011, el 17% de sus ventas totales de música. En México, con US$ 39,6 millones durante el mismo lapso,  el MP3 y otros formatos digitales representaron un 28% del mercado total. De hecho, Brasil es el 8° mayor mercado de música en el mundo, con ventas por US$ 262,6 millones y un crecimiento de 8% en 2011.

“El éxito en determinados sistemas digitales hace que haya cierto optimismo, aunque la piratería está siempre patente a la hora de hacer inversiones”, dice Javier Asensio, director regional de IFPI para América Latina y el Caribe. Sin embargo, más allá de la piratería, la oferta comercial de música digital en América Latina ha sido muy baja en la última década, en comparación con un robusto intercambio de música por medios no regulados. De hecho, iTunes, con sus más de 20 millones de canciones a US$ 0,99 cada una, aunque funciona en México desde 2009, recién en 2011 se lanzó en otros 16 países de América Latina, incluyendo a Brasil. Diez años después de su creación por parte de Apple en 2001.

Según datos de la organización global del mercado de la música Pro Music, en Brasil hay 18 canales de venta de música online y en México 20. En Perú sólo hay iTunes y desde diciembre pasado. Considerando las recientes cifras de crecimiento de las descargas legales en América Latina, es el momento de crear una oferta con todas las de la ley.

No todo es tango

La actual oferta de  iTunes a Latinoamérica pone énfasis en el catálogo de los sellos trasnacionales, sin un acento en las músicas de la región. Por ello el escenario para modelos locales es positivo.Uno de ellos es el chileno Portaldisc, creado en 2009 por Sebastián Milos como una alternativa para tener la música de su banda, Difuntos Correa, en descarga legal. Otros músicos se interesaron por la idea y así nació un sitio especializado en música chilena, que hoy tiene más de 3.500 discos tanto de sellos independientes como de trasnacionales como Sony Music. Y ya cuenta con una creciente oferta de países como Brasil, Colombia o Argentina. “La idea también es posicionar la amplitud de música que hay acá, rompiendo el paradigma y mostrando algo que para un extranjero no es tan obvio”, dice Milos. “No todo Chile es cueca ni todo en Argentina es tango”. Estos modelos de negocio demuestran la viabilidad de canales especializados para difundir el catálogo local y crear redes que interconecten a los países. Algo urgente en mercados como Brasil, por ejemplo, donde si bien músicos como Caetano Veloso cuentan con su propio sitio web de descargas, falta un canal donde navegar la amplia oferta local desde el extranjero. De hecho, el sitio de Veloso cuenta con escucha online, pero sólo para Brasil.

“América Latina está fragmentada, no sabemos qué está pasando en Colombia o Venezuela, pero sí lo que pasa en España. Acá estamos todos  aislados, porque no hay circuitos”, dice el cantautor chileno Gepe, destacado en sitios especializados de EE.UU. o España pero desconocido en el continente. Necesitamos escucharnos más.Canción fantasmaMientras los modelos de venta online están en pañales en América Latina, el modelo en auge en Europa y EE.UU. ya es otro: la escucha pagada online. “Se está viendo un movimiento hacia el streaming o escucha a la carta. Y en América Latina estos movimientos siempre han venido con posterioridad”, señala Javier Asensio, de IFPI.

En este modelo de streaming, la apropiación de la música deja de tener sentido, ya que no se paga por poseerla. Mediante un pago mensual, sitios como Unlimited Music o Spotify ofrecen canciones para escuchar en múltiples dispositivos y evitan el problema de acumular archivos que nunca escucharemos. “El consumidor pasa de una cultura de poseer la música a una en que puede acceder a las canciones que quiera, cuando quiera y donde quiera”, agrega Asensio.

Ni Unlimited Music ni Spotify están aún disponibles en América Latina, aunque América Móvil implementó en 2012 Ideas Music, una tienda en línea para Brasil y México. Además de vender canciones, el portal  incluye el modelo de escucha por streaming por US$ 5,7 al mes.

“Lo tradicional va a convivir con lo novedoso: la venta directa de artista a consumidor y librerías como Spotify junto con la descarga ilegal”, dice el argentino Sergio Marchi, autor de libros sobre Charly García o Los Beatles.

Todo indica que, en una región mestiza, seguiremos con una mezcla de formatos durante esta década. Desde las ediciones de lujo en vinilo y la escucha en la nube, hasta las radiocasetes y cintas que aún se venden en zonas de América Latina.

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¿Dónde está la música?

Hace una década el boom de la música latina en EE.UU. puso nombres como Shakira, Ricky Martin o el resucitado Santana en el predominio artístico mundial. Sin embargo, hoy sólo la colombiana sigue vigente a nivel global. Si a mediados del siglo XX la imagen de la música latina era la brasileña Carmen Miranda con su sombrero de frutas hoy el reggaeton y el “Ai se eu te pego”, del brasileño Michel Teló, representan la identidad de la región para el mundo.

Los referentes de ayer están en baja y no hay recambio a la vista, como bien pasa con Argentina, que tuvo tres décadas de oro de rock y ha caído en un bajón. “Argentina se mantiene, pero no recupera ese lugar de prestigio, quizás la nueva forma ya no tenga que ver con talentos de la magnitud de un Spinetta”, reconoce el periodista Sergio Marchi. En una época digital, los músicos que traspasan fronteras son los fenómenos virales. En este nicho de curiosidades están el ecuatoriano Delfín Quispe o la peruana Wendy Sulca, que si bien fueron capaces de poner su nombre en el reciente festival YouTube en España, no dejan de ser parte del gran circo de curiosidades de internet.