San José. Los trabajos en la única mina de oro a cielo abierto en Costa Rica, propiedad de una pequeña firma canadiense, permanecen detenidos en medio de renovadas quejas por parte de ambientalistas que aseguran amenaza a la fauna y flora locales.

Una corte resolvió a inicios de mes que Infinito Gold Ltd podía proseguir con sus trabajos en el proyecto Crucitas, situado cerca de la frontera con Nicaragua, luego de que fueran frenados en octubre de 2008 por alegatos ambientales.

Pero la victoria para la empresa fue breve, dado que las apelaciones por parte de grupos defensores del medio ambiente en Costa Rica implican que Infinito no puede reiniciar sus obras hasta que el asunto legal se resuelva.

Los ambientalistas señalan que la tala de árboles necesaria para la mina dañará el delicado ecosistema de la zona.

La compañía niega las acusaciones pero afirmó que respetará los procedimientos legales, y que de momento no se está trabajando en Crucitas, dijo a Reuters Andrés Soto, portavoz de Infinito en Costa Rica.

No hay una fecha establecida para el fallo final, pero de ser favorable para la empresa, la mina comenzaría a producir oro unos 9 meses después, explicó Soto.

Crucitas será la primera gran mina de oro en el país, con una capacidad de producción de 85.000 onzas de oro anuales.

Según datos de la compañía, se requiere una inversión de US$66 millones para iniciar la operación de la mina, que se proyecta tiene 1,2 millones de onzas de oro.