La Habana. En la occidental provincia cubana de Pinar del Río, considerada como la tierra del mejor tabaco del mundo, todo es actividad entre los vegueros que están a punto de concluir la siembra de más de 18.000 hectáreas.

La siembra en Pinar del Río, un territorio a unos 150 kilómetros al oeste de La Habana y responsable de la producción del 70% de la hoja que se procesa en la isla, está al 95% de lo previsto, dijeron a la prensa local directivos del estatal grupo empresarial TABACUBA.

En Vueltabajo, un triángulo formado por los municipios de Consolación del Sur, San Juan y Martínez, y San Luis, el estimado de producción supera las 20.000 toneladas de tabaco, cifra superior a lo reportado en la cosecha precedente.

Expertos de TABACUBA explicaron que en esta oportunidad se emplean en la siembra 13 variedades de la solanácea y el mayor peso recae en la conocida como Habana 92, que abarca aproximadamente la mitad de la superficie a plantar en Pinar del Río.

Cultivada al sol, la extensión del uso de esa variedad obedece a la resistencia reportada ante enfermedades del cultivo, tales como el Moho azul, la llamada Pata prieta y la necrosis ambiental.

Un especialista agrícola del grupo TABACUBA, Virginio Morales explicó que en esta oportunidad, en aras de evaluar su comportamiento, se incorporaron con mayor masividad en empresas tabacaleras de la provincia dos nuevas variedades, Corojo 2006 y Corojo 2012, con gran resistencia a las plagas.

El tabaco es el cuarto renglón en ingresos de Cuba con una factura anual que ronda los US$400 millones.

En la cosecha anterior, concluida a mediados de 2017, se alcanzaron casi 30.000 toneladas de la hoja en Cuba, en una campaña considerada como favorable pues todas las empresas del país cumplieron sus plantaciones, aunque no todas completaron las producciones, según explicó el director agrícola de TABACUBA, Gonzalo Rodríguez.

La empresa impulsa un proyecto para fomentar la siembra de tabaco en el centro y el este del país con el fin de abastecer a la fábrica de cigarros de la oriental provincia de Holguín, cuya demanda es de más de 8.000 toneladas de la hoja.

En la anterior cosecha crecieron las áreas de tabaco "tapado", que es el que se cultiva cubierto por una tela que filtra la luz del sol y retiene el calor, lo que hace que crezcan más y sean más finas las hojas destinadas a ser empleadas como las capas que recubren los puros habanos.

Para llegar a convertirse en los codiciados y caros puros cubanos, las hojas cosechadas tienen que transitar un largo camino, desde los campos hasta las casas de curado y beneficio, que anteceden a la entrada en las fábricas donde se elaboran los habanos Premium, que son los confeccionados a mano.

A partir de los 35 días de sembrado el tabaco, se arranca el botón superior de cada planta para evitar que crezca y así las hojas toman el tamaño adecuado para los puros, y después de los 45 días se empieza a recolectar, es decir a arrancar las hojas en un estricto orden.

Aunque se considera que el éxito de los puros es una combinación de buenas tierras, excelente clima y larga experiencia de los productores, la escogida y limpieza de las hojas son partes vitales de la cadena productiva del habano para entregar a la industria la materia prima de la mejor calidad.

Los "puros Premium" son comercializados por Habanos S.A., una empresa mixta entre la estatal Cubatabaco y Altadis, filial franco-alemana de la multinacional británica Imperial Tobacco, que se beneficia hoy del centenario descubrimiento de la hoja.

TABACUBA está formada por 45 empresas, de ellas 15 agrícolas, seis agroindustriales, nueve de tabaco torcido o Premium, cuatro de cigarrillos, seis de servicios y comercialización y además tres empresas mixtas, una sociedad mercantil y un Instituto de Investigaciones con tres estaciones.

El Grupo dirige 96 fábricas de tabaco torcido a mano, 46 de ellas dedicadas exclusivamente a la exportación; una de tabaco hecho a máquina con destino a la exportación y al mercado doméstico; otra de cigarrillos de exportación y para el mercado interno y cuatro para el consumo exclusivamente nacional.

El tabaco es el cuarto renglón en ingresos de Cuba con una factura anual que ronda los US$400 millones, resultado de las ventas de la empresa Habanos S.A.

La industria ofrece empleo a unas 200.000 personas en la isla, cifra que se eleva hasta 250.000 cuando llega el momento máximo de la cosecha.