Las gratas coincidencias pueden posicionar un producto en el mercado mundial. Por las restricciones en Myanmar a la tala de teca, Ecuador es hoy el principal exportador de la madera. Esta coincidencia es el abono para un negocio fértil, pero quienes están detrás de las plantaciones de teca saben que un crecimiento robusto dependerá de ver el bosque completo.

El negocio fértil para Ecuador se inició el año pasado, cuando Myanmar, país que tenía el reinado en la exportación de la madera, empezó a reducir el número de metros cúbicos que vende. Para muestra tan sólo basta con ir a un país importador de teca: India. Según el Departamento Forestal de la FAO,  India absorbe entre el 70% al 100%, dependiendo del país exportador, de las exportaciones globales de teca.

En agosto de 2014, Myanmar vendió a India 14.297 metros cúbicos, y Ecuador 14.871 metros cúbicos al mismo país, según RISI, la principal fuente de información para la industria mundial de productos forestales. En los meses siguientes, las exportaciones de Myanmar a la India siguieron bajando y Ecuador aumentaba sus cifras (ver gráfico).

Si sólo se ve el árbol del bosque, los productores de teca estarían conformes con este aumento sostenido. Pero ven el bosque completo: buscan iniciar investigación genética y aumentar las hectáreas.

“Llegamos a ese primer lugar porque Myanmar tuvo menos exportaciones; de pronto las barreras disminuyen (en ese país) y pueda (después) exportar más”, señala Xavier Elizalde, director ejecutivo de Asoteca (Asociación Ecuatoriana de Productores de Teca y Maderas Tropicales).

En Ecuador la teca es introducida. Sólo cuatro países del mundo tienen bosques naturales: India, Laos, Myanmar y Tailandia, según un estudio de la FAO. Este informe también alertó sobre la reducción de los bosques naturales de teca.

En 2010, la superficie conjunta de bosques naturales de teca se estimó en alrededor de 29 millones de hectáreas, casi la mitad de ellas en Myanmar. Los estudios indican que la superficie de los bosques naturales de teca se redujo en 385.000 hectáreas en el mundo (1,3%) entre 1992 y 2010. En Myanmar, por ejemplo, hubo una reducción de hasta 1,1 millones de hectáreas.

Por ello se prohibió en Myanmar la tala ilegal de especies nativas, para preservar los bosques naturales. Y fue la grata coincidencia para que Ecuador le arrebatara la corona. Pero quienes están detrás de las plantaciones de teca buscan ir más allá de la casualidad.

“La idea es que podamos encontrar segmentos de mercado o países que valoren más la madera, porque si dependemos exclusivamente de India hay limitantes en cuanto al poder de negociaciones”, señala Elizalde.

La teca es usada para la elaboración de muebles, acabados de construcción, pisos, casas de campo, puentes y puertas.

El país tiene 175.000 hectáreas plantadas de madera tropical. De ellas, entre 45.000 y 50.000 corresponden a teca. El resto se reparte entre melina y balsa. “De esos 175.000, hay un potencial enorme de crecer porque no hay menos de un millón de hectáreas disponibles para el sector forestal”, explica el directivo de Asoteca.

Romper el paradigma. Hace tres años el gobierno inició un plan para aumentar las plantaciones de 19 especies, entre ellas la teca. Andrés Moral, director de Producción Forestal de la Zona 5 del Ministerio de Agricultura, señala que la meta es sumar 30.000 hectáreas anuales. El plan consiste en el reembolso de hasta el 75% de la inversión para establecer y mantener las plantaciones. Y si son comunidades, asociaciones o cooperativas, el reembolso es el 100%, acota Moral.

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La zona 5 corresponde a las provincias de Guayas, Los Ríos, Santa Elena y Bolívar. Según datos de Asoteca, las provincias que más se han desarrollado en teca son Guayas, Los Ríos y Manabí.

Entre Bucay y El Triunfo (Guayas), está ubicada la finca La Pastora, que tiene 57 hectáreas de teca y es una de las beneficiaras del programa de incentivos forestales. Las plantaciones son producto de investigación científica y estudio de suelos. La finca tiene clones (semillas que provienen de laboratorios), súper plantas y plantas certificadas. Y pese a que en el terreno hay “suelos no aptos” para teca, con mejoras físicas y un programa de nutrición se logró que el árbol crezca. “Muchos paradigmas no se han roto por falta de investigación”, señala Fernando Torres, de La Pastora.

Para romper los paradigmas, Asoteca firmó un convenio de cooperación con el Instituto Nacional de Investigaciones Agropecuarias (INIAP), para estudiar la variabilidad genética de la población forestal. El organismo estatal desarrollará jardines clonales a gran escala con “materiales genéticos superiores y de buen comportamiento”, indica la institución en un comunicado.

En un mercado competitivo (en 2014, India importó un total de 928.132 metros cúbicos de teca, según el Centro de Comercio Internacional), estas investigaciones científicas pueden ser la catapulta para ser el ganador.

“Hay demasiada teca en el mercado internacional. Si se va a expandir las hectáreas de teca en Ecuador, deben estar seguros que sea de una buena calidad”, señala James M. Roshetko, del Centro Agroforestal Mundial. Sugiere que los países productores y las empresas que manejan teca formen alianzas para de manera conjunta mejorar la teca y provocar un incremento de la demanda.

Según Asoteca, las exportaciones de la madera crecieron el año pasado en 30%. Fueron 250.000 toneladas que salieron del país que representaron cerca de US$30 millones.

Además de India (que absorbe el 95% de la teca de Ecuador), las exportaciones van a Vietnam, China, entre otros. Y busca nuevos mercados en Europa. Los productores de teca no juegan simplemente en el bosque.