Desde que empezó a trabajar como funcionario público en el ayuntamiento de Cancún, el mexicano Carlos Brown pasa gran parte del día en la calle, con lo cual no puede estar conectado a internet desde su computador. Por ello, decidió hacer una inversión de US$220 en cuotas para comprar una Blackberry y probar con la banda ancha móvil de prepago. Su idea es comprar todos los meses una tarjeta de la compañía Telcel por US$40, insertar los códigos en su teléfono y acceder a un plan de navegación de tres gigabytes. “He hecho los cálculos y resulta más barato”, dice. “Y no tengo que estar maniatado a un contrato por 18 meses”.

Por ahora, la historia de Brown es una excepción en América Latina. Y es que pese a que la región presenta una de las tasas de penetración de telefonía móvil más altas de todo el planeta (97%, casi un celular por habitante), lo que nos pone por sobre Estados Unidos y nos acerca a Asia y Europa, en lo que se refiere al uso de internet móvil estamos más cerca de África: sólo un 4% de la población latinoamericana (cerca de 20 millones) tiene acceso a internet desde su celular, mientras que el promedio global está en torno al 8% (más de 500 millones de usuarios en el mundo).

Una de las razones que explican esta brecha es la forma que se ha comercializado hasta el momento el internet móvil en la región: vendiendo planes de contrato y dejando de lado la opción del prepago, que es como el 85% de los usuarios latinoamericanos paga su servicio telefónico. “Las empresas ya están mirando el prepago para internet, pero aún lo hacen tímidamente”, dice desde São Paulo Vinicius Caetano, analista sénior de la consultora Pyramid Research.

El problema es que por ahora las compañías no están preparadas para apostar a la masividad que implica el prepago. Según los expertos, las operadoras de la región no tienen disponibilidad masiva de equipos móviles a un precio adecuado para su masificación. Y la capacidad de las redes 3G que permiten la transmisión de datos inalámbrica de alta velocidad se satura rápidamente. “La banda ancha móvil necesita de inversión constante para obtener mayor velocidad y servicios”, dice Rafael Ruano, socio de Pricewaterhouse- Coopers (PwC).

Esto es un obstáculo para que se cumplan las proyecciones de crecimiento esperado. Según la firma de inteligencia de mercado IDC Latinoamérica, entre 2008 y 2009 los ingresos por banda ancha móvil en la región se incrementaron en un 23%, y se espera que hasta 2014 alcancen un crecimiento anual promedio de 12%. “Internet móvil será el servicio de telecomunicaciones con mayor impulso en los próximos años”, dice Romina Aducci, directora de Telecomunicaciones de la compañía, en Buenos Aires, quien adelanta que para 2013 se espera que la penetración alcance al 12% de la población, cuatro veces la cifra cerrada en 2009. Para conseguirlo, es vital que los operadores extiendan el servicio hacia todos los sectores de la población, con el objetivo de aumentar los usuarios y, por ende, los ingresos. “El prepago no es el mejor negocio para el usuario, pero es la mejor forma de entrar”, dice Ruano, de PwC.

El modelo de prepago, señala Romina Aducci, es el que el usuario latinoamericano ha elegido para consumir servicios móviles y esto no va a cambiar demasiado: “Replicarlo en la banda ancha móvil permitirá a los usuarios irse familiarizando y tentarse con los beneficios de la movilidad”.

Así lo reconocen en Telcel, marca bajo la que opera América Móvil en México, que tiene más de 36 millones de usuarios y una participación de mercado de 77%. Marco Quatorze, director de servicios de valor agregado de la compañía, asegura que “el segmento de prepago es una necesidad para Latinoamérica, como se ha comprobado en el servicio de voz. El prepago representa la gran mayoría de los clientes y creemos que así será en banda ancha móvil”, dice.

Eso ya se está viendo en Brasil, donde gracias al prepago, se convirtió en el primer país de la región donde las conexiones móviles de banda ancha superan a las conexiones fijas. Según la Asociación Brasileña de Telecomunicaciones, Telebrasil, a junio de este año, los usuarios de internet móvil llegaron a 13,9 millones, contra las 12,2 millones de conexiones fijas. Un logro, que a nivel global ya se había conseguido en 2008. De acuerdo a un reporte de Morgan Stanley se prevé que la banda ancha móvil termine 2010 con una penetración del 21% a nivel mundial y alcance los 1.055 millones de suscriptores. En ese escenario, América Latina continuará en la parte más baja de la tabla: con un 7% de penetración y 40,4 millones de usuarios al cerrar este año. Según el reporte, incluso Medio Oriente y África alcanzarán una penetración superior al 12%.

Para recuperar posiciones el prepago es fundamental. Según Caetano, de Pyramid, si bien el prepago genera menos ingresos por usuario, los márgenes son más amplios porque el precio que se paga es más caro por dato transmitido. “Esto permite que después los clientes se pasen a pospago o contrato”, asegura. De esa forma lo prevén en Telefónica Chile, donde su gerente general, Oliver Flögel, asegura que la banda ancha móvil es el producto que más crece. “Al igual como ocurre con la voz, una vez que el mercado madure, los usuarios de prepago van a migrar a contrato porque el precio les conviene más”. Además, la venta de servicios prepago, en vez de planes de internet ilimitado, permite que el número de usuarios crezca sin que se saturen tan rápidamente las redes.

Para Romina Aducci, de IDC Latinoamérica, las barreras tecnológicas deberán ir venciéndose en los próximos años. “La licitación de espectro para 4G será crucial para que esta oportunidad de mercado se haga realidad”, dice. Y es que a medida que avance el despliegue adicional de la tercera generación de servicios celulares inalámbricos y el lanzamiento de la cuarta generación atraerá a más personas a acceder a internet desde sus teléfonos móviles.

Pero en la región, sin que las compañías se atrevan a empujar fuertemente el internet móvil de prepago no podrán transformarlo en el masivo servicio que realmente está llamado a ser.