Tegucigalpa. Por cada lempira que ingresa por la venta de energía, la estatal eléctrica cancela 80 centavos (US$0,04) a los generadores privados que operan en Honduras.

La alta dependencia de la producción de energía térmica -búnker y diésel- es la causa principal de la situación de insolvencia financiera que atraviesa la ENEE y la razón por la cual la inversión en la red de distribución ha sido poca y tiene a varias regiones del país en la oscuridad.

Roberto Martínez Lozano, gerente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica, dice que “las finanzas de la ENEE están secuestradas por las empresas térmicas”.

Agrega que el marco legal bajo el cual operan los generadores privados les brinda una serie de prerrogativas que no las tienen ellos como comprador, por ejemplo el corto tiempo que tienen para cancelar la factura mensual a cada empresa.

El funcionario recuerda que uno de los compromisos heredados de la administración anterior fue una deuda superior a 3.000 millones de lempiras (US$158 millones) a las plantas térmicas, la que tuvo que ser cancelada.

Martínez Lozano subrayó que la gran cantidad de recursos que destinan para la compra de energía producida con diésel y búnker tiene un efecto negativo en la capacidad de inversión de esa empresa, principalmente en la red de distribución, que es una de las principales fuentes de pérdidas técnicas.

Ante esa situación, el gerente de la ENEE considera urgente la revisión de esos contratos, lo que podría generarle una inyección de recursos a las arcas de esa empresa, ya que solo por concepto de cargos fijos las empresas térmicas cobran 2.200 millones de lempiras anuales (US$116 millones), generen o no energía para el sistema interconectado.

En estos momentos, solo para mejorar el servicio en los departamentos de Santa Bárbara, Ocotepeque y Lempira, la estatal eléctrica requiere 900 millones de lempiras (US$47,3 millones).

El funcionario dice que tienen alguna disponibilidad para los trabajos en el occidente del país, pero la gran presión sobre las finanzas de la ENEE son los pagos por la generación privada, por el costo elevado por kilovatio hora, lo que tiene que revertirse en el mediano plazo a través de la diversificación de la matriz energética.

Pago a térmicas. Para 2011, las proyecciones oficiales de la ENEE indican que los ingresos por concepto de venta de energía alcanzarán 18.851,5 millones de lempiras (US$ 991 millones) y solo para la compra de generación privada se destinará 15.138,7 millones (US$796 millones).

Lo anterior significa que la estatal eléctrica destinará 80 centavos por cada lempira en concepto de facturación para cancelar a las plantas térmicas.

De enero a junio de 2011, los ingresos por concepto de facturación alcanzaron 8.430 millones de lempiras (US$443 millones). De los 1.256 megavatios disponibles en el sistema interconectado de la ENEE, las térmicas aportan 764,2 megavatios, o sea 60,8% del total.

La hidráulica privada apenas es de 27,4 megavatios, o sea 2,2% de la disponibilidad total.

En el año 2010, los generadores privados vendieron a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica 3.849 gigavatios, equivalente al 57.9% de la potencia generada en el sistema de la ENEE.