En 1996, el escándalo del Fobaproa en donde Javier Arrigunaga fungía como director general no fue motivo suficiente para derrumbarlo: Oceanografía sí.

El 14 de mayo, el banquero aseguraba textual que “el despido de 11 funcionarios de la institución por el fraude con Oceanografía cerraría un capítulo doloroso en la historia de Banamex”, pero no fue así.

De manera sorpresiva y a unos días de que se dé conocer la sanción contra Banamex por el presunto fraude de Oceanografía y que se estima será superior a los 6,5 millones de pesos, Arrigunaga Gómez del Campo, renunció a la dirección general del Grupo Financiero Banamex y a la presidencia de la Asociación de Bancos de México (ABM) en donde corría su segundo periodo.

La salida del banquero se presenta también a unos días de la comparecencia de Jaime González, presidente de la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV), la que según versiones de los mismos legisladores le cuestionarán sobre los resultados y avances de las investigaciones de Oceanografía.

Los más cercanos al ahora ex presidente de los banqueros aseguran que las presiones eran insostenibles y que en el proceso de investigación por parte de la CNBV, el banco se encontraba en su derecho de audiencia, pero no sólo eso, se alistaba también la defensa y probable impugnación a la sanción.

Hace dos semanas, Michael Corbat, presidente de Citigroup, pareció dar un espaldarazo al banquero al anunciar una inversión superior a los 20.000 millones de pesos en los siguientes cuatro años, no obstante, según versiones al interior del banco aseguran que la salida de Arrigunaga ya estaba en el radar de algunos de los más altos mandos de Citi.

Su renuncia tomó desprevenidos a los integrantes de la ABM. Arrigunaga es el primero en salir de su cargo como presidente en funciones desde la banca privatizada a la fecha. Su reelección por unanimidad y con el apoyo incondicional de Guillermo Ortiz, presidente de Banorte, no fueron suficientes para permanecer al frente del organismo.

Su paso por Banamex. Luego de unos años en París como representante de México ante la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), Arrigunaga recibió la invitación de Roberto Hernández para asumir la dirección ejecutiva de asuntos jurídicos de Banamex y posteriormente, la dirección general del Grupo Financiero.

En su paso por la institución, Arrigunaga enfrentó un periodo complejo y contribuyó a resolver problemas que no fueron menores: la crisis de 2008 que puso al borde del colapso financiero al gigante Citigroup y en el que la filial mexicana aportó parte de sus ganancias.

En noviembre de 2008, el gobierno de Estados Unidos anunció un plan de rescate para Citigroup por US$20.000 millones y respaldó cerca de 306.000 millones en activos emproblemados. El apoyo de la administración de Obama llevó a cuestionamientos sobre si la mayoría en la tenencia accionaria en Banamex correspondía, en consecuencia, al gobierno norteamericano, lo que requirió la intervención de Arrigunaga con las autoridades mexicanas.

El último gran problema que sorteó sin buen puerto, fue el presunto fraude en Oceanografía contra Banamex, que involucró préstamos de la institución a la empresa por US$585 millones, los que estaban garantizados en cuentas por cobrar de Petróleos Mexicanos y que al final resultaron falsificados.

Para hacer frente al fraude, Banamex realizó un ajuste en sus utilidades de 2013, por US$235 millones  después de impuestos.

Como presidente de la ABM, también negoció con la Secretaría de Hacienda y la Comisión Nacional Bancaria, el paquete de reformas al sistema financiero.