Los ataques terroristas contra la infraestructura de Ecopetrol ha provocado el derrame de unos 14.000 barriles de petróleo que ha afectado directamente el entorno ambiental de las poblaciones que se ven privadas de servicios tan vitales como el agua.

En Tibú en Norte de Santander y Tumaco en Nariño, dos principales ríos que surten de agua a varios acueductos han sido contaminados, lo que se traduce en costos incalculables para los habitantes de las regiones afectadas por el accionar de los grupos al margen de la ley.

El año pasado, Ecopetrol dejó de producir alrededor de 13.000 barriles promedio día de crudo lo que significa unos menores ingresos de US$430 millones por producción. En este año el derrame de crudo alcanza los 14.000 barriles de crudo.

Hasta el pasado mes de mayo, se habían registrado cuatro atentados frente a 60 del año pasado. Pero al finalizar junio, los ataques dinamiteros se elevaron a 32. En todo 2014, los atentados terroristas fueron 130.

Esos 14.000 barriles derramados han contaminado los ríos El Rosario en Nariño y al afluente Tibú en Norte de Santander. La afectación es más medio ambiental y social.

El presidente de Ecopetrol, Juan Carlos Echeverry, explicó que a las cuantiosas pérdidas medio ambientales y sociales, vía regalías, las regiones receptoras de estos recursos se ven privadas de importantes recursos para el desarrollo de obras de beneficio general para la población.

En los meses en que no hubo ataques dinamiteros, “logramos facturar como 10.000 barriles (de crudo) día”, que ahora son menos recursos para la petrolera de los colombianos. Lo más costoso para la petrolera colombiana es dejar de facturar el crudo, insistió el presidente de la compañía colombiana.

En Arauca, hace unos días, fue asesinado por un francotirador uno de los técnicos contratados por Ecopetrol para reparar el daño del oleoducto afectado por un ataque dinamitero, indicó la empresa.