Tokio/Sídney, Australia. El líder mundial del motor, Toyota, anunció este lunes que ha decidido poner fin a la producción de vehículos y motores en Australia para finales de 2017, debido las dificultades del mercado local y el encarecimiento de su moneda.

La decisión de la compañía nipona, que cuenta con 3.900 empleados en el país, llega después de que las estadounidenses General Motors y Ford ya anunciaran el año pasado que cesaban su producción en Australia.

"Varios factores negativos como su extremadamente competitivo mercado y la fortaleza del dólar australiano, junto con la previsión de una reducción de la escala de producción en Australia, nos ha obligado a tomar esta dolorosa decisión", explicó el presidente de la compañía, Akio Toyoda, en un comunicado.

El primer ministro australiano, el conservador Tony Abbott, afirmó que la creación de empleos es superior a los despidos, aunque lamentó el impacto que tendrá el cierre de Toyota, que marca el fin del sector automovilístico en el país.

"Nada de lo que pueda decir palía el impacto de esta devastación y decepción hoy, habrá mejores días en el futuro", afirmó el mandatario.

El cierre de la planta de Toyota, situada en el estado de Victoria, puede provocar la pérdida de unos 30.000 empleos indirectos y supondrá el fin de la industria automovilística en Australia.

"Tony Abbott los ha echado definitivamente de Australia. Este es un gobierno que se enorgullece de su capacidad para destruir industrias", lamentó el senador Kim Carr, del opositor Partido Laborista.

Carr criticó al Ejecutivo por no proveer a Toyota de un plan de competitividad a largo plazo para favorecer las inversiones y calificó de "desastrosas" las implicaciones del cierre de las fábricas de automóviles en el país.

Toyota Motor Australia, que llevaba establecida en el país desde hace más de cinco décadas, pasará a ser una compañía exclusivamente de venta "sin que cambie el compromiso de continuar ofreciendo grandes coches y servicios a los australianos".

El fabricante también anuncio que está considerando reducir las operaciones de Toyota Technical Center Asia Pacific Australia, su base de desarrollo de producto en el país.

Ford anunció en mayo del año pasado que dejará de producir coches en Australia a partir de octubre de 2016, lo que supone la pérdida de unos 1.200 puestos de trabajo en sus plantas de ensamblaje.

Holden, la filial de Generla Motors, anunció el pasado diciembre que también dejará de producir coches en Australia a partir de 2017, lo que afectará a unos 3.000 empleados, mientras que la japonesa Mitsubishi terminó sus operaciones en 2008.