Santiago. Los trabajadores de la estatal chilena Codelco se alistaban para ir a una huelga de 24 horas la próxima semana, en protesta por una reestructuración de la firma, en uno de los retos laborales más duros para la mayor minera mundial de cobre en casi una década.

En una votación tarde el martes pasado, los trabajadores de Chuquicamata, la mayor mina de Codelco, ratificaron que acatarán la huelga prevista para este 11 de julio.

En la noche, los trabajadores de El Teniente, el segundo mayor yacimiento de la firma estatal, también aprobaron una paralización por 24 horas, dijeron líderes sindicales.

"Fue aprobada por la gran mayoría. Esta es una alerta a la administración porque ya estamos cansados del maltrato", dijo Jaime Graz, uno de los líderes sindicales de Chuquicamata.

Primera huelga nacional desde 1993. La huelga, la primera de carácter nacional desde 1993, ya fue aprobada por la cúpula sindical en momentos en que la compañía busca elevar su producción. Otras divisiones mineras de la estatal deben pronunciarse durante la semana.

Los trabajadores de la minera estatal ven en Piñera a un hombre de negocios pragmático, que pavimenta el camino para una privatización de Codelco y así asegurar recursos orientados a explotar los gigantescos depósitos de cobre.

Codelco, que produce un 9% de la oferta mundial, está intentado evitar la paralización convocada por líderes sindicales, que critican la reestructuración que, según ellos, podría amenazar la propiedad estatal de los enormes yacimientos y provocar masivos despidos.

Los sindicatos de la compañía están luchando para exigir su influencia sobre Codelco, mientras el presidente de la estatal, Diego Hernández, actúa con celeridad para reestructurar una firma que ha perdido terreno frente a mineras privadas más eficientes.

Huelga no afectaría meta de producción anual. La huelga no afectaría la meta de producción anual de Codelco cercana a 1,7 millones de toneladas, aunque podría ser un anuncio de más conflictos laborales y acumular más presión sobre el Gobierno de derecha de Sebastián Piñera, tras semanas de masivas protestas de estudiantes y ambientalistas.

"Si el Gobierno y la administración siguen en la misma vamos a seguir con las movilizaciones", dijo Raimundo Espinoza, presidente de la Federación de Trabajadores del Cobre, que representa a unos 16.000 operarios.

"No he visto algo así desde el retorno a la democracia. La cosa es distinta, hay una soberbia, prepotencia que es inaceptable", agregó.

Costos de la huelga. La última vez que trabajadores de Codelco llevaron a cabo una huelga general en 1993, tres años después del término de la dictadura del general Augusto Pinochet, fue respetada parcialmente por los trabajadores y tuvo escaso efecto en la producción, según reportes de la época.

Espinoza dijo que la paralización solo duró media hora y que esta vez los trabajadores estaban decididos a sentar un precedente.

Si la huelga de un día se concreta podría costar a la minera unas 4.600 toneladas de producción de cobre o cerca de US$40 millones en ingresos perdidos, de acuerdo con cálculos de Reuters.

La minera aún se está recuperando de una protesta salarial en marcha por parte de contratistas que redujo la producción de El Teniente y amenazaba con extenderse a otras divisiones.

Los conflictos laborales son uno de muchos problemas que enfrenta Codelco, la que según críticos cuenta con exceso de personal y con un nivel de burocracia que ha afectado la producción en cinco de los últimos seis años.

"Codelco tiene que cambiar, el mundo te obliga a cambiar. Esto es un gran desafío para ambos, la administración y los sindicatos", dijo Juan Carlos Guajardo, presidente del influyente centro de estudios CESCO.

Nostalgia de la nacionalización. La anunciada huelga ocurre exactamente 40 años después de que el presidente socialista Salvador Allende nacionalizó la industria del cobre en Chile, lo que permitió la creación de Codelco, propietaria de las mayores reservas del metal rojo en el mundo.

Los sindicatos de Codelco alcanzaron gran poder, tanto que fueron uno de los pocos grupos en Chile que realizaron huelgas durante los 17 años de dictadura de Pinochet (1973-1990), quien derrocó a Allende en un sangriento golpe militar.

Los líderes sindicales siguieron gozando de gran influencia en el directorio de Codelco durante las dos décadas de gobierno de la coalición de centro izquierda denominada La Concertación (1990-2010), que tenía en ellos a aliados políticos clave.

Figura desafiante. Pero ahora los sindicalistas ven que el multimillonario gobernante Piñera, quien asumió el mando del país en marzo de 2011, desafía su poder.

Los trabajadores de la minera estatal ven en Piñera a un hombre de negocios pragmático, que pavimenta el camino para una privatización de Codelco y así asegurar recursos orientados a explotar los gigantescos depósitos de cobre.

El gobierno de Piñera, quien dio marcha atrás durante su campaña para vender parte de Codelco, ha tratado de disipar una vez más esa idea en la antesala de la anunciada huelga.

El presidente ejecutivo de Codelco también ha desestimado los planes de privatizar la empresa, que cada año tiene que negociar con el Gobierno la forma de financiar sus inversiones.

Conocido como un negociador duro, Hernández se ha enfrentado con los sindicatos sobre algunos de sus planes para revitalizar Codelco, como la inevitable transformación de la mina a rajo abierto Chuquicamata en una operación subterránea, lo que implicaría un recorte de unos 2.600 puestos de trabajo.

"A nadie le gusta cambiar", dijo Hernández en un comunicado.

"Pero sabemos que sin un cambio, Codelco sólo va a empeorar y sus resultados van a empeorar", agregó.