Miles de trabajadores de la petrolera estatal venezolana Pdvsa se manifestaban este miércoles contra una sanción de Estados Unidos a la empresa por negociar con Irán, aunque Caracas no tomó represalias comerciales o diplomáticas contra Washington.

El martes, Estados Unidos anunció nuevas sanciones contra el país sudamericano como castigo por el envío a Irán de dos embarques de componentes para elaborar gasolina, valorados en US$50 millones, aunque el impacto real de la amonestación sería muy acotado.

El presidente de Pdvsa y ministro de Energía, Rafael Ramírez, dijo a Estados Unidos que "no importan sus sanciones", pero mantuvo la cautela al referirse a los pasos a seguir en el más reciente roce comercial y político entre ambos países.

El presidente Hugo "Chávez nos indicará la respuesta adecuada al imperialismo. Nosotros tenemos la fuerza, la capacidad, la disposición política y estamos preparados para seguir al comandante Chávez hasta las últimas consecuencias", dijo Ramírez el miércoles en una concentración con obreros.

Fuera del ojo público por una lesión en la rodilla, Chávez se manifestó en la red social Twitter. "Bravo por los trabajadores de Pdvsa. Desde mi trinchera, vaya mi saludo solidario y mi palabra de aliento a todos", escribió el líder socialista.

"Las sanciones afortunadamente no nos afectan porque nosotros hemos ido diversificando nuestro comercio internacional, nuestras fuentes de financiamiento y cada día dependemos menos de los Estados Unidos, gracias a Dios". Elías Jaua, vicepresidente de Venezuela.

En la sede principal de Pdvsa en Caracas, los organizadores dijeron que alrededor de 1.000 trabajadores mostraban su apoyo a la revolución socialista mientras que en todo el país la cifra llegaría a 6.000.

"Ante la agresión, los trabajadores estamos rodilla en tierra para defender a Venezuela. La agresión del imperio no es sólo contra Pdvsa, sino contra Venezuela", dijo a Reuters José Arias del Frente de los Trabajadores Petroleros.

Pero, detrás de la retórica, el pragmatismo probablemente prevalecerá en ambos lados, dijeron analistas.

Mensaje de EE.UU. El gobierno del presidente Barack Obama quería enviar un fuerte mensaje a Venezuela, pero sin agitar los mercados petroleros o reducir los envíos de uno de sus cinco principales proveedores.

Por ello las sanciones, aunque muestran la desaprobación por los lazos de Chávez con Teherán, son relativamente suaves en la práctica.

Las sanciones impedirán a Pdvsa acceder a contratos con el Gobierno estadounidense y a financiamiento para importar y exportar, pero no afectan por ahora las enormes ventas de petróleo de la empresa a Estados Unidos, ni las actividades de sus subsidiarias, como la filial de refinación Citgo.

"Es un jalón de orejas", dijo el analista local Angel García Banchs. "Hasta ahora PDVSA no sale afectada en la práctica", agregó.

"Las sanciones afortunadamente no nos afectan porque nosotros hemos ido diversificando nuestro comercio internacional, nuestras fuentes de financiamiento y cada día dependemos menos de los Estados Unidos, gracias a Dios", dijo el vicepresidente Elías Jaua, en la televisora estatal.

Sin embargo, el analista de IHS Global Insight, Diego Moya-Ocampos, dijo en una nota a clientes que la movida de Estados Unidos "es una advertencia de que sanciones más severas podrían seguir".

La alianza de Chávez con el presidente iraní, Mahmoud Ahmadinejad -y con varios otros líderes enemistados con Estados Unidos- es un orgullo para el mandatario venezolano, en su intento por crear un eje alternativo de poder.

Chávez ha amenazado con interrumpir los envíos de petróleo a Estados Unidos durante numerosas oportunidades desde que llegó al poder en 1999, pero las amenazas no se han materializado.