La zona de Desaguadero es un conjunto urbano binacional ubicado en la naciente del río del mismo nombre entre Bolivia y Perú.

En el lado boliviano, la población se encuentra dentro de la jurisdicción de la provincia Ingavi, departamento de La Paz. En el lado peruano, la localidad es capital de la provincia Chucuito, en el departamento de Puno.

En ese punto actualmente el contrabando de carburantes tiene carta de ciudadanía. Camuflados en sacos, a vista y paciencia de guardias municipales y efectivos policiales, cada día centenares de bidones (de entre 10 y 20 litros) son trasladados al lado peruano, generalmente camuflados en saco.

Ambos lados (boliviano y peruano) se encuentran unidos por el puente binacional tendido entre dos puestos fronterizos. Por su situación geográfica, es un activo centro de intercambio comercial legal, aunque el contrabando es notorio durante las 24 horas del día.Recorrido.

A una cuadra de la plaza principal de Desaguadero, en Bolivia, una pequeña caseta de control con guardias de la alcaldía dan paso a las personas que transportan diversos productos nacionales al lado peruano. Este paso no está habilitado para el comercio entre ambas naciones.

No obstante esta irregularidad, los gendarmes municipales cobran menos de US$1 por litro de gasolina o diésel para autorizar su salida, según datos obtenidos por la prensa local.

Con mucho esfuerzo, los contrabandistas se dan modos para evadir el control y “sacar” o “introducir” ilegalmente mercadería por el paso improvisado por el río Desaguadero, que marca la frontera. Fuentes oficiales indican que estas aguas binacionales son el principal camino para el comercio ilegal de carburantes.

En pequeñas barcazas de madera, que son ubicadas a orillas de este río, los contrabandistas transportan productos a ambos lados de la línea.

El comercio de productos bolivianos como los carburantes, gas licuado de petróleo (GLP) y azúcar, entre otros, son trasladados a Perú, en donde se expenden en toda la población. En el caso de los carburantes (gasolina y diésel), éstos son trasladados a la avenida principal de la población de Desaguadero.

La avenida Panamericana, que se conecta con la carretera que va hacia Puno, es el centro de abasto de combustibles. A lo largo de la vía se pueden ver comercios que venden carburantes en bidones y turriles. Incluso hay dispensadores de gasolina y diésel instalados en plena vía pública o en domicilios particulares, según constató La Razón.

Un dato que llama la atención es que entre El Alto y Desaguadero existen al menos 15 surtidores de Gas Natural Vehicular (GNV), gasolina especial y diésel. Pero en Perú, desde Desaguadero hasta Puno (145 kilómetros de distancia), apenas hay un surtidor; por lo tanto, todos los vehículos usan el carburante boliviano.