El turismo de congresos creció 42% en cinco años. Mientras que en 2006 Uruguay fue sede de 152 congresos, en 2011 ese número había trepado a 216. El turismo de congresos está ganando terreno en Uruguay y es un aliado a la hora de lograr la ansiada desestacionalización de la actividad turística.

Su fuerte es entre los meses de abril y noviembre, coincidiendo con la temporada baja del turismo tradicional.

Se calcula que en 2011, por concepto de ingresos brutos, el sector generó US$80 millones. A esta altura del año, ya se superó esa cifra y rondan los US$120 millones.

“Considero que podemos llegar a US$ 140 millones a fin de año”, dijo la presidenta de la Asociación Uruguaya de Organizadores de Congresos, Ferias, Exposiciones y Afines (Audoca), Graciela Sánchez.

Por su parte, el director nacional de Turismo del Ministerio de Turismo y Deporte, Benjamín Liberoff, subrayó la capacidad de derrame que tiene este sector.

“A su vez tiene un requerimiento de recursos humanos capacitados que también es significativo. El país, simultáneamente con construir infraestructura, tiene que desarrollar logística”, apuntó.

A pesar del avance del turismo de congresos en Uruguay, el país no tiene aún centros diseñados para esta actividad que puedan alojar gran cantidad de participantes. Los congresos de mayor porte no llegan a estas costas justamente por esta carencia.

Para superar esta situación, hoy se manejan dos proyectos que serían una solución. Por un lado, se espera que el año que viene comience la construcción de un centro de convenciones y predio ferial en Punta del Este. Además, hay planes para desarrollar un proyecto similar en la zona del Cilindro, en Montevideo.

Con el centro de convenciones de Punta del Este será posible acceder a “una torta” que actualmente se mira de lejos, según explicó la presidenta de Audoca, Graciela Sánchez. 

“No hacemos castillos en el aire. Hay congresos a los que directamente no vamos porque (en la actualidad) no lo vamos a poder organizar”, agregó.

Un antes y un después. Un evento internacional que es señalado como punto de inflexión en la realización de congresos en Uruguay fue la Asamblea de Gobernadores del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), en marzo de este año.

Se reunieron en Montevideo 2.200 personas para asistir a la reunión anual del BID a la que concurren ministros de economía, presidentes de bancos centrales y altos funcionarios públicos. Sánchez considera que hay un antes y un después.

“Después de haber llevado adelante la Asamblea del BID, podemos hacer cualquier organización”, dijo.

El congreso se empezó a organizar en agosto de 2011. El BID envió sus requerimientos, la “biblia” de más de 400 páginas, como le dice Sánchez.Para Liberoff, la Asamblea del BID demostró que Uruguay “puede recibir eventos de algo más de 2.500 personas si estructura diferentes instalaciones que hoy existen en Montevideo, y logra que funcionen coordinadamente”.

La Asamblea se realizó en el Sodre, el Teatro Solís, la Torre Ejecutiva, el Hotel Radisson y la sala de prensa estuvo en el Holiday Inn. “Desde el punto de vista de los requerimientos, fue un hito. Porque funcionó correctamente, mostró que Uruguay tiene las condiciones para funcionar para congresos de esa magnitud”, añadió el director nacional de Turismo.

Fortalezas. El turismo de congresos en Uruguay tiene campo fértil para continuar expandiéndose, de acuerdo a los consultados.

Para el presidente de la Asociación Internacional de Congresos y Convenciones (ICCA en inglés), Arnaldo Nardone, “aún queda mucho por transitar y crecer”.

Hoy Uruguay tiene el 3,9% de participación de mercado del total de reuniones de asociaciones profesionales que se realizan en América Latina, de acuerdo al ranking internacional elaborado por esta organización.

A la hora de expandirse, Uruguay tiene fortalezas que sacar a relucir y también algunas debilidades sobre las que trabajar. De acuerdo a Sánchez, entre las primeras están la estabilidad del tipo de cambio, la seguridad “a pesar de que está un poquito complicado hoy”, costos accesibles y la hotelería, “una ex debilidad que se ha transformado en fortaleza”.

Según Sánchez, en la actualidad existen hoteles de calidad para hacer frente a las demandas de este tipo de turistas.  Un rol clave para captar este tipo de turismo lo desempeñan ciertos profesionales uruguayos.

“La mayor fortaleza es la cantidad de profesionales uruguayos que nos representan a nivel internacional en asociaciones profesionales, instituciones gubernamentales y organismos de diferente orden que son la llave principal para poder traer reuniones a nuestro país”, dijo Nardone.

Liberoff apuntó como fortaleza la alta proporción de profesionales en organizaciones internacionales. Agregó que Uruguay puede proporcionar “múltiples seguridades que lo hacen atractivo”, como seguridad ciudadana, alimenticia o sanitaria.

Debilidades. Por el lado de las carencias, tanto Sánchez como Nardone mencionaron la conectividad, aspecto que se agravó con la caída de la aerolínea Pluna.

“La mayor debilidad actual es la pérdida de conectividad, que al momento de presentar una candidatura se exige y se mide minuciosamente. La accesibilidad de un destino cumple un rol fundamental”, comentó el presidente de ICCA.

Sánchez opinó que la conectividad en Uruguay es “muy mala” y que la salida de Pluna del escenario los “destrozó”. Cuando la aerolínea de bandera dejó de operar, estaba en un congreso en el Radisson con cerca de 900 participantes, algunos de los cuales se quedaron sin manera de salir del país. “Hablé con Sol, Buquebus, Tam, y todos trataron de sacar a la gente”, recordó.

El director nacional de Turismo dijo que “la caída de Pluna obviamente se tiene que sentir”, pero resaltó que hoy ya se ha recuperado una parte de los asientos que se ofrecían antes de que Pluna dejara de volar. “Por lo menos estamos en el 50% de lo que teníamos”, expresó Liberoff.