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Turismo de lujo en Uruguay ha sido impactado por las restricciones cambiarias argentinas
Sábado, Febrero 9, 2013 - 17:23

Las últimas cifras oficiales mostraron que en el primer mes de 2013 llegaron 420.000 extranjeros al país, 10,66% menos que en igual mes de 2012.

Cada verano, muchos argentinos cruzan para descansar y broncearse en el exclusivo balneario uruguayo Punta del Este, pero en lo que va de la temporada hay cada vez menos turistas del vecino país en las calles de la lujosa ciudad y los controles cambiarios los obligan a apretarse los cinturones.

Casi el 60% de quienes visitaron Uruguay en 2011 fueron argentinos, pero la debilidad de su moneda y las restricciones a la compra de dólares los han llevado a limitar el tiempo de viaje y a gastar menos.

A la par, en Uruguay se aceleró la inflación a 8,72% en los últimos 12 meses hasta enero y se ha fortalecido el peso uruguayo 1,73% en lo que va del año.

"¡Nosotros lo encontramos carísimo, carísimo, extremadamente caro! Solo el bronceador lo pagamos a 69 pesos (US$13,8) en Buenos Aires y acá estaba arriba de los 200 pesos argentinos", contó Marcelo, un comerciante argentino de 38 años que visita la ciudad.

"Cocinamos todo, mucho fideo, y afuera salimos, muy, muy poco a comer (...) Uruguay es bellísimo, pero está renegado por los precios", agregó.

Así, las alborotadas calles del centro de Punta del Este y la jovial zona de La Barra están perceptiblemente menos colmadas en las noches de verano, en tanto, los vendedores en la playa dicen que bajaron las ventas y aumentaron los turistas que regatean precios.

Las últimas cifras oficiales mostraron que en el primer mes de 2013 llegaron 420.000 extranjeros al país,  10,66% menos que en igual mes de 2012. Enero y febrero son los más significativos para el turismo en el verano del hemisferio sur.

La actividad turística de Uruguay, que se ha desarrollado de forma exponencial en los últimos cinco años, es uno de los principales rubros de su economía, tradicionalmente agrícola-ganadera, y genera más de 8% del empleo nacional.

En los primeros nueve meses de 2012, el Producto Interno Bruto (PIB) del país de unos 3,2 millones de habitantes avanzó 3% interanual.

Contraofensiva. Las autoridades uruguayas han implementado una serie de beneficios -con un costo fiscal de unos US$10 millones- para incentivar el arribo de turistas, principalmente de los argentinos, que en 2011 representaron el 58,2% de un total de 2,9 millones de visitantes.

El subsecretario de Turismo de Uruguay, Antonio Carámbula, dijo a Reuters que la medida más usada es el descuento total de 22% del Impuesto al Valor Agregado (IVA) en servicios turísticos, además de la exoneración impositiva en alquileres y devoluciones tributarias.

"Hace 30 años que veraneamos en (la exclusiva zona) José Ignacio y este año encontramos carísimo Punta del Este (...) Nosotros estamos en plan de cero consumo", dijo bajo su capelina una turista argentina mientras tomaba sol en la playa.

En Argentina, comprar dólares se ha encarecido constantemente. Adquirir divisas en el mercado negro alcanzó en los últimos días los 8 pesos argentinos por dólar, según operadores, frente a cerca de 5 pesos por dólar en el mercado oficial.

En el mercado minorista uruguayo, la moneda se está negociando a unos 9 pesos argentinos por dólar.

El Gobierno de Cristina Fernández aduce que sus ciudadanos pueden comprar moneda extranjera para viajar al exterior, pero en la práctica hay un límite en el monto y muchas solicitudes son rechazadas.

Las medidas cambiarias y monetarias argentinas para frenar una fuga de capitales han afectado la popularidad de la presidenta, cuya sugerencia de que deben veranear dentro de sus fronteras levantó fuertes críticas.

Días atrás, algunos pasajeros de un ferry insultaron y acusaron de "cara dura" al viceministro de Economía, Axel Kicillof, cuando volvía desde Uruguay con su familia, según imágenes de medios.

En tanto, Uruguay, un pequeño país sudamericano, se encuentra acorralado.

A las restricciones argentinas se suma la crisis europea que afecta el flujo de turistas, una pérdida de competitividad frente a Brasil por el tipo de cambio y una comprometida conectividad aérea desde la liquidación en julio de la aerolínea uruguaya Pluna.

Las autoridades reconocieron que la temporada ha sido más flaca que la anterior, pero desestimaron un panorama de riesgo dado que las cifras al cierre del verano serían equiparables a 2010 y 2011 si la semana de Carnaval resulta exitosa.

Sin embargo, no todos lo ven de ese modo, especialmente el sector de servicios gastronómico y hotelero, con una ocupación en Punta del Este hasta  15% menor que el verano pasado.

"Ni en (la crisis de) 2002 estuvo tan malo como ahora. En esa época pensamos que no se iba a vender nada y está peor ahora", protestó Fabián Nieves de 42 años, vendedor de prendas en la playa y quien en temporada baja se dedica a la construcción.

El presidente de la Cámara Uruguaya de Turismo, Luis Borsari, dijo que los brasileños aunque también reniegan de los precios, destacan la seguridad del país como un motivo de peso para seguir visitándolo.

"Gastan menos porque tenemos un costo país realmente altísimo y un dólar bajo", agregó Borsari.

Excepciones a la regla del verano son la masiva llegada de cruceros y la sobredemanda de amarras en el Puerto de Punta del Este, un centro deportivo que genera ingresos anuales por US$6 millones y que ha invertido 30 millones en infraestructura en los últimos cinco años.

La situación desalienta a los operadores, preocupados por la pérdida de utilidades; a los turistas, que ven multiplicados sus gastos; y tiene atentas a las autoridades, que aguardan una reconfiguración del escenario.

"Ahora solamente esperamos los próximos días de Carnaval y luego de eso viene la incertidumbre, y ya se termina", finalizó el presidente de la Asociación de Hoteles y Restaurantes del Uruguay, Juan Martínez.

Autores

Reuters