Las plantas brasileñas que producen azúcar y etanol podrán aprovechar sus residuos vegetales en generadores de energía termoeléctricos para satisfacer su demanda y comercializar el excedente, según un proyecto que difundieron investigadores de la Universidad de Sao Paulo (USP).

El estudio de la Escuela Politécnica (Poli) de la USP demostró la viabilidad de un proyecto para que las fábricas procesadoras de caña de azúcar instalen una turbina que les permita generar energía a partir de la quema del bagazo de la caña de azúcar, informó la Universidad de Sao Paulo.

De acuerdo con el estudio, los ingenios de caña de azúcar por lo general ya queman el bagazo en sus calderas para producir vapor y alimentar equipos como los evaporadores de caldo y las columnas de destilería.

Por esta razón tan sólo necesitarían instalar una turbina que opere como termoeléctrica y que aproveche el mismo vapor generado.

El proyecto garantizaría la autonomía energética de los ingenios azucareros de Brasil, país que es el mayor productor y exportador mundial de azúcar y etanol de caña.

Según los cálculos del ingeniero eléctrico Fernando Alves dos Santos, coordinador del estudio, una planta azucarera de tamaño mediano tiene capacidad para generar 42 megavatios de energía por hora con el bagazo que ya es usado como combustible en las calderas que producen vapor.

"El bagazo es el residuo industrial que queda tras la molienda de la caña para la extracción del caldo", afirmó Santos, al destacar que la materia prima para la producción de energía en este caso es un residuo de bajo valor y que ya sustituye el gas o el carbón como fuente de vapor.

"El vapor generado por la planta podrá alimentar una turbina, que al mover unas hélices, puedan generar energía mecánica. En el extremo de la turbina pude ser instalado un generador que convierta la energía mecánica en eléctrica", agregó.

El ingeniero explicó que una planta mediana de azúcar en Brasil muele un promedio anual de 2 millones de toneladas de caña y genera 500.000 toneladas de residuos.

Ese residuo, según sus cuentas, es suficiente para producir 42 megavatios de electricidad por hora durante 4.600 horas al año.

"Pero entre más caña muela, mayor su potencial energético", aclaró.

De acuerdo con el investigador, una planta mediana consume cerca de 13 megavatios de energía por hora, por lo que tendrá 29 megavatios excedentes que podrá comercializar.

"Ese excedente puede ser vendido a una industria de gran consumo", agregó.

El estudio incluye los cálculos y las indicaciones para que los empresarios interesados puedan instalar termoeléctricas en sus plantas de producción de azúcar y etanol.

"Una de las recomendaciones es mejorar la eficacia de los equipos consumidores de vapor usados en la producción de azúcar y etanol, lo que liberaría más vapor para la generación de energía", asegura Santos.

El ingeniero agrega que la biomasa para la producción del vapor puede ser incrementada con el aprovechamiento de la paja de la caña de azúcar, un residuo que actualmente es descartado.

"Mezclada al bagazo, la paja agrega menos humedad y aumenta el poder calorífico, lo que amplia el potencial de generación de vapor y,consecuentemente, la capacidad de producción de energía", afirmó Santos