Siete de cada diez botellas de vino que se consumen en Uruguay son producto de la actividad vitivinícola nacional, informó a El Observador Agropecuario el enólogo José Lez, presidente del Instituto Nacional de Vitivinicultura (Inavi), quien destacó que hace unos cinco años la relación era de algo más de cinco botellas de cada diez.

En relación al consumo de vino importado, “en realidad la percepción es mayor a lo que en verdad ocurre; hoy se consume menos vino importado que hace tres años y eso sigue en caída, es una categoría que cae”.

Al mismo tiempo, teniendo en cuenta la categoría VCP (Vino de Calidad Preferente), hoy, cada diez botellas vendidas, siete son de vino uruguayo y “el crecimiento en el consumo de vinos de la categoría VCP está enfocado sobre todo al vino nacional”, subrayó.

En 2013 el consumo global de vino en el país se incrementó entre un 3,5% y un 4% en relación a 2012. “Si a eso le sumamos que se venía cayendo a razón de un 4% anual –desde hace unos cinco años–, vemos que en realidad el crecimiento en 2013 fue del 7,5% al 8%, porque paramos de caer y crecimos”, reflexionó Lez.

No obstante, en los primeros meses de 2014 se ha mostrado una estabilidad en el consumo, aguardándose que para el resto del año se vuelva a crecer.

La estabilidad en el consumo durante el tramo inicial de 2013 responde, explicó, a una oferta que disminuyó debido al impacto de los problemas climáticos.

Otro factor es que, debido a esa oferta menor de uvas y vino, fue necesario acelerar la preparación y el acceso al mercado de los vinos de 2014, proceso que demandó un cierto período durante el cual el abastecimiento al mercado no fue lo habitualmente fluido.

El consumo anual per cápita de vino en Uruguay, que llegó hace algunas décadas a 33 litros, hoy se sitúa en 24 litros, por encima de un piso de 22 litros al que se llegó hace cuatro años.

Este año hubo 205 bodegas que elaboraron vino. En la vendimia de 2014, unos 1.100 productores en 7.800 hectáreas con viñedos aportaron 90 millones de kilos de uva, 25 millones de kilos menos que lo habitual debido a las adversidades que hubo (un exceso de precipitaciones en el verano que afectó el volumen y en casos la calidad de la uva).

Habrá entonces unos 65 millones de litros de vino, suficiente de la mano del stock acumulado desde otras vendimias, para abastecer al mercado interno (que cada año demanda unos 70 millones de litros) y sostener una corriente exportadora.

Consultado sobre el valor de la declaración del vino como bebida nacional (ver nota aparte), Lez indicó que “lo consideramos una herramienta importantísima, pero siempre y cuando sea bien utilizada, con los criterios que el propio decreto indica”.

Durante la semana pasada, el presidente del Inavi participó, en París, en diversas actividades de la Organización Internacional de la Viña y el Vino (OIV), a nivel del Comité Científico Técnico, del Comité Ejecutivo y de la Asamblea General de la OIV. Allí expuso que ahora el vino es bebida nacional en Uruguay. “Eso fue muy bien visto, somos uno de los pocos países que tiene esa declaración, algo que en la OIV es considerado como un orgullo”, acotó Lez.

El vino: bebida nacional

El decreto 152, con fecha del 4 de junio de 2014, firmado por el presidente de la República José Mujica, expresa que “se declara al vino uruguayo en todas sus gamas, características y tipos, bebida nacional”.

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca informó que el decreto establece que “el Inavi será el encargado de la publicidad y difusión del consumo moderado del vino uruguayo en su calificación de bebida nacional, en todos los eventos oficiales o en los que considere convenientes en el ámbito nacional y extranjero”.

Finalmente, decreta que “en la rotulación de todos los productores vitivinícolas nacionales que se comercialicen con destino al mercado interno o a la exportación, será indicación obligatoria la referencia al vino como bebida nacional, vinculada al país, consignada en las formas y condiciones que disponga el Inavi”.