Los bancos privados rechazan el proyecto de ley que propone regular la actividad de las tarjetas de crédito y débito, y afirmaron que de prosperar, la iniciativa conspirará contra la intención oficial de elevar la bancarización de la población.

El texto que se enviará al Parlamento en los próximos días promueve el establecimiento de un tope de 3% a las tasas de interés que cobran las tarjetas, y a la vez prohíbe que haya tasas diferenciales en un mismo rubro de actividad, situación que se verifica actualmente y beneficia a las grandes empresas que captan más mercado. “Eso es parte del libre juego”, afirman los emisores.“Sería cometer el mismo error de regular los precios de productos”, comentó otro operador.

Jerarcas bancarios consultados este lunes por El Observador entienden que la regulación “no sólo desestimulará el negocio” sino que atentará contra la bancarización que el gobierno busca impulsar para que más personas accedan a instrumentos financieros.

Un gerente de uno de los mayores bancos privados de plaza dijo a El Observador que “si se afecta la rentabilidad de un negocio como el de las tarjetas, entonces habrá que buscar otras estrategias para captar clientes”.

Malestar por "intervención". A nivel de los privados se critica que el Poder Ejecutivo “intervenga” en un mercado que consideran “altamente competitivo y autoregulado”. La caja de resonancia es hoy el ministerio de Economía y en estas horas “hay mucho lobby”, comentó un vocero político.

A fines de julio, los diputados Daniel Peña (Alianza Nacional) y Gonzalo Mujica (Espacio 609) presentaron al ministro Fernando Lorenzo (Economía) un proyecto para regular ese mercado. Según informaron, el secretario de Estado acompaña la idea y decidió formar una comisión de tres asesores jurídicos –uno por Economía, otro del Partido Nacional y otro del Frente Amplio– para hacer ajustes al texto original. Esos técnicos se reunirán esta tarde en Economía.

También este martes Lorenzo recibirá a cámaras de distintos sectores comerciales, que se sienten perjudicadas por los intereses que cobran las tarjetas; y mañana miércoles el ministro recibirá a los gerentes de los bancos privados, según supo El Observador.

Esta última reunión fue convocada para hablar de la tarjeta AFAM que el gobierno comenzará a entregar a los hogares que reciben Asignaciones Familiares, a través de la cual se descontará la totalidad del IVA. De todos modos, los gerentes bancarios aprovecharán ese encuentro para expresar su opinión sobre la regulación del dinero plástico.

Mayor espacio para el mercado informal. Jorge Jourdan, presidente ejecutivo del Banco Santander, comentó a El Observador que las regulaciones dejan de lado a los mercados informales como los prestamistas, “que es por donde se canaliza el crédito, no a tasas de usura, sino de locos, demenciales”. También señaló que hay una gran confusión sobre el arancel que cobran las tarjetas, que incluye retención de 5% para el pago de IVA.

Después está la tasa que cobran al comercio y está el costo del POS (equipo para realizar pagos en línea con tarjetas). “Todo eso se suele sumar y no es lo mismo” afirmó Jourdan.

El banquero reconoció que puede haber abusos, pero afirmó que regular, cualquiera sea el porcentaje que se elija, es quitar libertad a la negociación. “Yo creo que la discusión es si vamos a un mercado regulado, donde seguramente se darán las consecuencias que tienen esos mercados”. Advirtió que regular las tarjetas de crédito puede volcar a la gente hacia los mercados informales.

Otros dos gerentes de bancos, que pidieron anonimato, comentaron que la discusión política “está plagada de errores” sobre los intereses que cobran las tarjetas.