Montevideo. Frenó el carrito frente a la góndola de los quesos. Vio un kilo de queso colonia a $ 412, un cuartirolo a $ 321 y un gruyere a $ 493. Después de pensarlo un poco terminó llevándose del supermercado 522 gramos de dambo, por los que pagó $ 182.

A pesar de que las exportaciones de quesos vienen en descenso, el consumidor uruguayo no siente en su bolsillo que ese hecho haya gatillado una disminución del precio del producto en plaza. En abril, su precio tuvo un aumento de 8,7% en la comparación interanual, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE). Con todo, si bien es verdad que mes a mes los precios de ese producto siguen trepando, desde febrero ese aumento es de un dígito, cortando así con cinco meses de subas que alcanzaron los dos dígitos.

Si se compara el año móvil terminado a abril de 2015 con igual periodo anterior, el volumen de quesos exportado disminuyó 31%, de acuerdo a datos del Instituto Nacional de la Leche (Inale). La facturación corrió una suerte similar: bajó 32%. En tanto, entre diciembre de 2014 y abril de este año los precios pagados en el exterior por los quesos uruguayos se redujeron 15%.

Fuentes del sector confiaron a El Observador que es "impensable" que las industrias nacionales vuelquen en el mercado interno toda su producción. Esto generaría un exceso de oferta, que desplomaría los precios. "Sí los precios a la interna pueden ajustar en algo, dado que hasta ahora se mantenían elevados porque la industria tenía una salida normal de sus productos", agregó la fuente.El factor Venezuela

La situación de las exportaciones de quesos atraviesa un momento complejo desde el año pasado. Entre enero y mayo de 2014, Uruguay colocó US$ 95 millones de este producto en el exterior, de acuerdo a datos de Aduanas. El mercado venezolano, con una participación del 50,5%, fue el gran receptor de los quesos nacionales. México ocupó un despegado segundo puesto, con 17,2% .

Fuentes del sector indicaron que es "impensable" que las industrias nacionales vuelquen en el mercado interno toda su producción. Esto generaría un exceso de oferta, que desplomaría los precios.

Un año después el panorama es bastante diferente. Las ventas cayeron, y alcanzaron los

US$ 61,1 millones en los primeros cinco meses de 2015. Por el lado de los destinos, en tanto, México (con 38,5% de las compras) destronó a Venezuela (20,9%).

La nación caribeña fue durante tiempo un mercado soñado para las industrias lácteas uruguayas, que vendían sus productos a precios por encima de los que estaban dispuestos a pagar otros destinos.

Eso generó una "venezueladependencia" pero, como señalan desde el sector, las empresas que no hubiesen aprovechado este tren "seguramente se habrían fundido hacía tiempo", porque no podrían haber asumido el pago a sus remitentes a los mismos precios que aquellos que sí exportaban. De la mano de la agudización de la crisis en la tierra de Bolívar, se hizo cada vez más cuesta arriba comerciar allí. No por falta de demanda sino por ausencia de dólares (consecuencia de la baja del precio de la vedete exportadora venezolana, el petróleo). Eso volvió casi inviable continuar el flujo comercial hacia el país caribeño.

Hoy, con un ojo en ese país, algunas industrias esperan para decidir qué paso dar.