El sistema bancario siguió contribuyendo al dinamismo de la demanda agregada en el primer trimestre del año, con una aceleración en el aumento del crédito otorgado a familias y empresas, y un menor crecimiento del ahorro.

Eso alienta la expansión del consumo y la inversión, pero alimenta al mismo tiempo el incremento de los precios. El crédito otorgado por los bancos y otras instituciones financieras –sin incluir las administradoras de crédito– registró un crecimiento de 18,5% con relación al cierre del primer trimestre de 2013, una vez depurados los efectos cambiarios. De esa manera, hubo una aceleración en el crecimiento respecto al último trimestre del año pasado, cuando la expansión fue de 17,4%.Eso surge de los datos procesados por la Unidad de Análisis Económico de El Observador, a partir de la información contable de las distintas instuciones que operan en la plaza local difundida ayer por el Banco Central (BCU).La tasa de crecimiento del crédito fue la mayor desde el segundo cuarto de 2012 –cuando alcanzó una expansión de 20,2%– y constituye un segundo trimestre consecutivo de aceleración.

Lo contrario sucede con los depósitos bancarios. Durante el primer cuarto del año, las colocaciones de los agentes económicos en los bancos locales mostraron un crecimiento de 10,8% interanual al cierre de marzo, luego de depurados los efectos cambiarios. Se trata del tercer trimestre consecutivo de desaceleración, respecto al aumento interanual de 14,1% registrado en el segundo trimestre de 2013.

Al cierre del último año, la expansión de los depósitos bancariso era de 11,9%.Un mayor dinamismo del crédito, sumado a un menor crecimiento de los depósitos vigentes, trae aparejado un mayor poder de compra tanto para las familias como para las empresas uruguayas, que se traslada a un mayor empuje del consumo y la inversión.Para depurar las variaciones en el tipo de cambio se considera la evolución en dólares de los depósitos y créditos en moneda extranjera, y la evolución en pesos de aquellos nominados en moneda local.

Ambas variaciones se ponderan de acuerdo a la participación de una y otra moneda al fin del trimestre de partida en cada comparación, de modo de recoger la disposición real de los agentes a contratar créditos o realizar depósitos, independientemente de la moneda por la que opten.La distinta evolución de los créditos y depósitos en cada moneda es consistente con la variación del tipo de cambio. En un escenario en el cual la cotización del dólar aumenta –en los primeros tres meses del año subió 5,6%–, el dinamismo del crédito se concentra más en moneda local, mientras que los depósitos tienen un mayor crecimiento en moneda extranjera.El crédito bancario en moneda local registró un incremento de 21,3% interanual al cierre de marzo, cuando el alza del financiamiento en moneda extranjera fue de 15,9%.

En el caso de los depósitos, la diferencia es más marcada, con un incremento de 7,1% en las colocaciones ne moneda nacional y de 12,3% en los depósitos en dólares.En cuando a la naturaleza de las instituciones, los bancos privados mostraron un mayor dinamismo que la banca estatal en el otorgamiento de créditos –los bancos estatales tuvieron un aumento de 17,4% interanual, mientras que los privados mostraron una expansión de 19,6%–.

Lo contrario sucedió en el caso de los depósitos, donde los bancos privados registraron un incremento de 10,6% respecto al cierre de marzo del año anterior y los estatales, un crecimiento de 11,1%.La rentabilidad de los bancos que operan en la plaza local tuvo una importante mejora en el último trimestre, tanto en la banca estatal como en las instituciones privadas. La rentabilidad –luego del pago de impuestos– del Banco República fue de US$ 50,6 millones entre enero y marzo, mientras que la generalidad de los bancos privados mostraron un resultado favorable de US$ 36,4 millones.