Montevideo. Un aumento de la escala de producción y el descenso que han registrado el precio de los granos en los mercados internacionales explican la caída del 22% del precio del biocombustible que ANCAP pagó a Alcoholes del Uruguay (ALUR) en abril respecto al mes anterior.

De acuerdo a datos oficiales a los que accedió El Observador de las compras de crudo y biocombustibles del ente petrolero, en abril, el precio promedio del barril de biodiésel y bioetanol de ALUR fue de US$ 225,3 por barril frente a los US$ 290,7 de marzo. En tanto, se si lo compara con el valor de enero de 2014, la caída del precio llega al 26%.

De esa manera, en abril, el precio por litro de un litro de biocombustible le costó en promedio a ANCAP US$ 1,4 ($ 37,4), mientras que en igual mes de 2014 su valor ascendía a US$ 1,8 ($ 48,1).

"Efectivamente hay una tendencia a la baja de los biocombustibles", reconoció a El Observador el gerente general de ALUR, Manuel González, quien argumentó que hay "dos grandes razones" que están explicando la caída en el precio de venta del etanol y biodiésel a ANCAP.

En primer lugar, dijo que la puesta en marcha de las nuevas plantas industriales está llevando a que la empresa "alcance una escala más competitiva". Desde fines del año pasado está funcionando una nueva planta de molienda en el predio de Cousa que permite un mayor procesamiento de biodiésel.

Asimismo, en el caso del bioetanol se dio el ingreso de la destilería de Paysandú. Para 2015, está previsto que la producción de bioetanol pase de 41.236 m3 a 70.000 m3 como consecuencia de la puesta en marcha de la producción de la planta sanducera que comenzó a operar a partir de marzo. Ese volumen permitirá llegar a 10% de mezcla de etanol en las naftas. En tanto, en el caso del biodiésel, está previsto mantener la mezcla del 7% en el gasoil que se alcanzó en diciembre del año pasado.

Desde 2010, la empresa viene elevando ejercicio tras ejercicio la industrialización de biocombustibles. En 2014 llegó a 86.210 metros cúbicos (m3), un aumento del 33% respecto al volumen procesado en 2013.

Asimismo, otro de los factores que está permitiendo a ALUR trasladar un menor precio de venta a ANCAP es la fuerte caída que registraron los precios de los granos desde el año pasado.

La tonelada de soja se alejó definitivamente la barrera de los US$ 500 que llegaron a obtener los agricultores la pasada zafra. Las ventas de la cosecha que acaba de culminar se están pactando en el eje de los US$ 330 por tonelada.

A juicio de González, ese descenso en los precios de los granos implica una "oportunidad" para que ALUR obtenga mayores beneficios ya que se vuelve "más competitivo". En ese sentido, indicó que cuando los valores de los mercados internacionales caen, la exportación se vuelve más cara porque los agentes deben tener en cuenta los costos del transporte hasta las terminales graneleras (Nueva Palmira y Montevideo) y el transporte marítimo.

Para la próxima zafra de cultivos de verano, ALUR estima que demandará el equivalente a la producción de una superficie de unas 50 mil hectáreas de sorgo y/o maíz para abastecer a su planta industrial de Paysandú.

En ese sentido, González adelantó que la idea es ofrecer contratos con precios vinculados a la lógica del mercado, y eventualmente algún "precio mínimo" en caso de que la ecuación para los agricultores implique un riesgo elevado.

ALUR es el único abastecedor de biocombustible de ANCAP, que es su principal accionista (95%). El restante 5% esta en manos de la petrolera venezolana Pdvsa.