El sindicato de extrabajadores de Pluna tuvo que modificar el plan de negocio de Alas-U, la aerolínea de bandera que comenzaron a diseñar a fines de 2012, para poder volar antes que comience la temporada turística en diciembre.

El gremio piensa utilizar los siete aviones Bombardier de la ex Pluna, pero sigue latente la posibilidad de que sean secuestrados en aeropuertos del exterior para cobrar parte de las deudas que quedaron después del cierre de la aerolínea de bandera.

Mientras no se deciden si correr el riesgo de volar de todos modos con esos siete aviones, analizan propuestas del fabricante Bombardier para sustituir la totalidad o algunas de las aeronaves. La primera consistía en traer cuatro aviones Q 400, más chicos que los CRJ 900 y sin la capacidad de llegar a destinos como Chile y ciertas ciudades de Brasil.

En las últimas horas esa opción quedó descartada, dijeron dirigentes del sindicato. Hubiera implicado, además, una pérdida de tiempo y dinero, ya que al tratarse de otro modelo de avión los pilotos deben entrenarse para lograr la certificación, y la Dirección Nacional de Aviación Civil e Infraestructura Aeronáutica (Dinacia) habilitar los nuevos aviones. Además, la entrega de ese modelo de Bombardier era prometida para marzo de 2014.

En la temporada de verano los vuelos se incrementan, sobre todo del puente aéreo (Carrasco-Aeroparque). Ese era el negocio más rentable que tenía Pluna y el sindicato no quiere perderlo. A más tardar en junio tomarán la decisión de volar o no con los Bombardier, informó uno de los dirigentes que más influye en el sindicato.

En el gobierno tampoco tienen claro si los aviones serán o no secuestrados en el exterior. Uno de los que transmitió su preocupación públicamente fue el presidente José Mujica, quien además comparó la situación con los denominados “fondos buitre” que secuestraron la fragata Libertad de Argentina en Ghana.

La nueva opción que planteó el fabricante canadiense a los trabajadores fue traer otros CRJ 900 o CRJ 700, que son del mismo modelo pero con menos asientos. Ello sería aceptado en caso de asumir que los embargos de los aviones que eran de Pluna, y de los cuales el Estado es garante de su pago ante el Scotiabank, son irreversibles.

El gremio ya se encuentra redactando la modificación del nuevo plan de negocio, que consistirá en comenzar con dos o tres aviones para cubrir el puente aéreo y algún otro destino rentable. El documento deber ser entregado al Fondo de Desarrollo (Fondes), quien ya aprobó en primera instancia un préstamo por US$15 millones.

Los siete Bombardier CRJ 900 que eran de Pluna son administrados por un fideicomiso (propiedad de los ministerios de Transporte y de Economía) desde que la compañía fue cerrada. Con él debería negociar la nueva aerolínea para utilizarlos.

En diciembre de 2012 el Parlamento aprobó una ley que da prioridad durante seis meses para que los trabajadores de la ex Pluna puedan arrendar o adquirir las aeronaves. Ese plazo se vence en junio. Por ello es que el gremio ya inició contactos con legisladores del Frente Amplio para que el Parlamento apruebe, en caso de ser necesario, una nueva ley que dé una prórroga.

Declaró socio uruguayo de Pluna. La Justicia de crimen organizado avanza en la indagatoria para saber si existió vaciamiento en la ex Pluna, con interrogatorios que estaban pendientes. En la mañana del lunes declaró como indagado el exaccionista de Sociedad Aeronáutica Oriental (SAO), Raúl Rodríguez.

También declararon, en calidad de testigos, el abogado Alfredo Inciarte, presidente de SAO, y el oficial de cuentas del banco HSBC, quien manejaba las cuentas de la empresa.

Mientras, los peritos contables del Instituto Técnico Forense están a punto de terminar la pericia contable sobre las cuentas de la empresa Pluna. La jueza Adriana de lo Santos y el fiscal Juan Gómez esperan el resultado de la pericia para concluir si existió vaciamiento de la empresa.

Según se informó, con los testimonios recabados en el expediente se van sacando algunas conclusiones que se esperan terminar con la pericia contable.
Rodríguez fue presentado en Pluna como el socio uruguayo de Leadgate con el propósito de mantener la bandera nacional.

Esta sociedad resultaba imprescindible para cumplir con las normas que establecen que para gozar de ciertos beneficios hay que tener una aerolínea de bandera nacional.

Por lo menos el 51% del paquete accionario debía ser propiedad de nacionales (en este caso Pluna Ente Autónomo tenía 25% y SAO el 30%). Pero en marzo de 2012, cuatro meses antes del cierre de Pluna, fue removido de su cargo por el socio mayoritario de la aerolínea (Leadgate), representado por Matías Campiani.

También se despidió al gerente general de la aerolínea Jorge Lepra y Campiani volvió a ocupar ese cargo.

Rodríguez fue además quien presentó el recurso de inconstitucionalidad contra la ley de subasta de Pluna, que está a estudio de la Suprema Corte de Justicia y que podría derivar en el decomiso de los aviones que fueron rematados en la fallida subasta a Cosmo. l