La crisis generada con el cierre de la aerolínea de bandera Pluna el 5 de julio por insolvencia financiera es, a esta altura, un martirio para el gobierno.

No encuentra una salida clara y segura ante la falta de oferentes para la subasta de los aviones Bombardier, el principal activo con los que pretende cubrir las deudas millonarias; la conectividad aérea de cara a una nueva temporada turística se ve amenazada; y mantiene a los trabajadores expectantes de una salida que les permita conservar su fuente laboral.

Como están dadas las cosas tiene tres opciones y ninguna de ellas es clara.

Una posibilidad es que el gobierno venezolano decida dar el dinero para apoyar un proyecto autogestionado entre los trabajadores con participación de Conviasa; que el empresario Franco Macri pueda sacar su dinero de Argentina pese a las reestricciones de la impositiva de es país; o que luego de fracasada la subasta, se le pueda vender los aviones al dueño de Buquebús, Juan Carlos López Mena a un precio inferior.

BQB considera que puede pagar US$80 millones por los siete Bombardier, pero no más.

Los principales interesados habían manifestado que los aviones Bombardier estaban “sobrevalorados” (la base es de US$136.885.156), y estimaron que pueden costar US$80.000.000.

Políticamente este es un golpe duro para el Frente Amplio y el gobierno. Así lo asumen todos los jerarcas del Poder Ejecutivo.

Tarde en la noche del martes, el gobierno decidió posponer la subasta que había sido fijada para este miércoles 12 al mediodía en el aeropuerto internacional de Carrasco.

Por razones de “oportunidad” y para “defender los intereses de los beneficiarios”, se comunicó en la mañana de ayer que el remate se realizará el lunes 1º de octubre.

A la tarde, el ministro de Transporte y Obras Públicas, Enrique Pintado, informó en conferencia de prensa en Torre Ejecutiva que de los siete empresarios que en algún momento se mostraron interesados en participar de la subasta, tres se habían bajado en las últimas horas, por lo que, en la búsqueda de tener la mayor participación y atendiendo el pedido de más tiempo de algunos de los oferentes, se decidió postergar la fecha.

“Hubiera sido una irresponsabilidad de nuestra parte no haber postergado la realización de la subasta para lograr una mayor participación”, dijo Pintado

La incertidumbre y el desconcierto llevó a pensar a algunos funcionarios del gobierno, incluso, en la posibilidad de no realizar la subasta.

Esa posibilidad, sin embargo, demandaría el envío de un nuevo proyecto de ley al Parlamento para anular la subasta que ya obliga la ley aprobada en julio. Por ahora eso quedó descartado y el gobierno va a exponerse a no tener ningún oferente en octubre. De todas formas, ya planea alternativas para cuando eso ocurra.

Los cuatro empresarios que dice el gobierno siguen en pie con interés de pujar por los Bombardier ya compraron los pliegos y accedieron al derecho de revisar las aeronaves, que esperan en Carrasco. Sin embargo, solo dos de ellos fueron efectivamente a verlos y comprobar su estado.

Según pudo saber El Observador en base a fuentes oficiales, esas cuatro empresas son: la estatal venezolana Conviasa; BQB, propiedad del empresario argentino Juan Carlos López Mena; el Grupo Macri, que conduce el empresario argentino Franco Macri; y una cuarta de origen paraguayo en la que no depositan muchas expectativas.

Las otras tres eran: la argentina Sol, que envió una carta el martes explicando el retiro de su interés por falta de financiación; un empresario uruguayo que gestionaba la llegada de inversores de Alemania; y una firma estadounidense que pidió más tiempo.

Pintado fue preguntado por las suspicacias levantadas tras la suspensión de la subasta, y el ministro respondió. “Fantasmas se pueden ver en todos lados”.

El martes a la noche, cuando terminó el partido entre Uruguay y Ecuador en el Centenario, López Mena se comunicó con Pintado para avisarle que pretendía ofertar menos dinero del que establecía la subasta, por lo que no se presentaría en las condiciones actuales. El ministro se fue a reunir con el presidente José Mujica, y allí resolvieron postergar la subasta.

Telenoche informó este miércoles, en base a fuentes del mercado, que varios de los principales interesados habían manifestado que los aviones Bombardier estaban “sobrevalorados” (la base es de US$136.885.156), y estimaron que pueden costar US$80.000.000.