Al igual que en el plano comercial, Uruguay estará a la buena disposición de Argentina para poder constituir una nueva aerolínea, tras la caída de Pluna.

El “puente aéreo”, el negocio más rentable y codiciado del Río de la Plata que hasta su cierre gestionaba en buena parte la empresa de bandera uruguaya, se maneja con frecuencias establecidas en porciones iguales a cada país (60), de acuerdo a la demanda.

Pero para poder otorgar frecuencias a una nueva aerolínea, los dos países deben dar el visto bueno.

Ello implica que, para poder empezar a cruzar el charco, la futura nueva empresa de bandera uruguaya deberá esperar que Argentina le responda afirmativamente al gobierno uruguayo, una vez que este último presente las credenciales de los privados, explicaron a El Observador fuentes oficiales.

Ese proceso es conocido como de “certificación”, y para dar lugar se le solicita a la empresa un conjunto de requerimientos, principalmente de seguridad.

Ello implica que, para poder empezar a cruzar el charco, la futura nueva empresa de bandera uruguaya deberá esperar que Argentina le responda afirmativamente al gobierno uruguayo, una vez que este último presente las credenciales de los privados, explicaron a El Observador fuentes oficiales.

Como sucede con las licencias para ingresar productos al mercado argentino, o para dragar de 32 a 34 pies el canal binacional Martín García, el gobierno de Cristina Fernández tiene en sus manos la decisión de vetar o dar lugar al pedido del gobierno de José Mujica.

Este martes, Aerolíneas Argentinas y Austral comunicaron que incrementarán de forma significativa sus frecuencias semanales de vuelos desde Buenos Aires a Montevideo, visto la demanda generada tras el cierre de Pluna. Hasta ahora, realizaban 18 frecuencias y desde el 1º de agosto serán 50. En ese caso, al estar constituida Aerolíneas Argentinas en el servicio aeronáutico y avalada por ambos países bajo el acuerdo binacional, la asignación fue unilateral, sin consulta a Uruguay. Caso contrario sucederá con la nueva empresa que asuma las frecuencias dejadas libres por Pluna.

El empresario Juan Carlos López Mena, propietario de la naviera Buquebús y de BQB líneas aéreas, advirtió este martes a la salida de un encuentro con el presidente Mujica en Torre Ejecutiva, que tras el cierre de Pluna comienza una “pequeña crisis”.

“Uruguay, con la suspensión de los vuelos, va a ir perdiendo los mejores horarios (del puente aéreo). Si no se asegura algo muy rápido, la empresa que quiera suplantar a Pluna va a tener horarios marginales y eso atenta contra el éxito comercial”, alertó.

Esos horarios de las frecuencias, denominados “slot” en la jerga aeronáutica, son tomados de acuerdo a la demanda y la disponibilidad entre empresas de bandera de ambos países. Al estar libres sin competencia uruguaya, las argentinas toman las mejores posiciones desde el punto de vista comercial. Ese tema también es materia de acuerdo entre ambos países.

Este miércoles de tarde, el Poder Ejecutivo promulgó la ley sancionada en la madrugada del martes por la Cámara de Representantes, que permite la conformación de un fideicomiso para gestionar la subasta de siete aviones Bombardier y asumir de esa forma parte de las deudas de la empresa cerrada. Ahora el gobierno tiene que nombrar a un “fideicomitante” para proseguir con el proceso de subasta.

El ministro de Transporte y Obras Públicas (MTOP), Enrique Pintado, aseguró este martes que será él quien asuma de forma personal la gestión de los interesados en la compra de los aviones. Según pudo saber El Observador, la aerolínea SOL ya concurrió a solicitar información sobre el negocio, y existen por lo menos otras dos empresas del rubro que agendaron encuentros con el MTOP.