Además de perder conectividad aérea, un perjuicio directamente relacionado con la llegada de turistas, el cierre de la aerolínea de bandera Pluna por insolvencia financiera le dejó al Estado a cargo de deudas millonarias.

Entre ellas, se encuentran la generada con ANCAP por suministro de combustible, que ronda los US$30 millones, y la suma de incumplimientos con pasajeros, que según declaró la empresa ante la Justicia concursal, asciende a US$13.319.312. También los compromisos con el Banco República –que datan de hace algunos años por negocios con Varig– por US$16.303.810.

Ninguna de esas y las demás deudas con proveedores o entidades financieras aparecen con posibilidad de ser saldadas, según se desprende de las dos propuestas que el gobierno tiene a consideración para otorgar las frecuencias.

El Poder Ejecutivo pretendía recaudar US$40 millones a cambio de dar en uso las rutas que dejó Pluna, y destinar ese dinero a saldar, aunque sea en parte, las deudas “asumidas o garantizadas por el Estado”, señala la ley que habilitó la subasta.

Pero ni en el plan de negocios del empresario Juan Carlos López Mena ni en la propuesta de cogestión que planea elevar el sindicato de trabajadores de la ex aerolínea junto con una firma española, contemplan asumir los pasivos.

La necesidad de dar solución al problema de la conectividad y trabajo a los casi 900 desempleados tras el cierre de Pluna, pusieron en un brete al gobierno. Según dijeron ayer a El Observador fuentes oficiales, el tema preocupa al Poder Ejecutivo. La dedicación casi exclusiva al tema obligó al ministro de Economía y Finanzas, Fernando Lorenzo, a cancelar un viaje agendado a Japón.

Las propuestas. Las dos propuestas para conformar una aerolínea y comenzar a volar las rutas en reserva por el gobierno mantienen un nivel de complejidad importante. El plan del titular de la naviera Buquebús y de la aerolínea BQB, y la iniciativa de los trabajadores de asociarse con la filial de Iberia, Air Nostrum, son, además, incompatibles. Una no puede convivir con la otra.

El plan de López Mena, quien dice haber sugerido la llegada de la firma española Cosmo a pedido del gobierno, es arrendar los siete aviones Bombardier del remate por US$ 500.000 mensuales, tomar menos de un tercio de los trabajadores de la exPluna, y hacer uso de todas las rutas a Argentina, Brasil, Chile y Paraguay, sin que ello le represente un costo. En esa hipótesis las deudas de Pluna (con entes estatales y pasajeros) seguirían sin cubrirse y la mayoría de los trabajadores de la ex aerolínea permanecerán sin empleo o en un seguro de paro especial.

Por otra parte, el esquema del negocio no aparece rentable para Cosmo, el arrendador de las naves para el caso de la idea de López Mena (ver recuadro). La firma de capitales españoles fue, además, representada en Uruguay por un viejo conocido del dueño de Buquebús: Hernán Antonio Calvo Sánchez, exempleado de la naviera en sus operaciones en España.

El gobierno recibió la propuesta y la analiza por medio de una comisión interministerial creada por el presidente José Mujica. Hay un compromiso de responder mañana miércoles.

Por otra parte, los trabajadores de la ex Pluna se reunieron ayer otra vez para intentar darle forma a su idea de crear una aerolínea con Air Nostrum, para lo que pretenden las frecuencias también sin costo y los seis aviones Bombardier adquiridos por la exaerolínea en leasing. Mientras tanto, desde España llegó ayer la noticia de una reestructura en noviembre de la gigante Iberia, en la que despediría a 6.000 trabajadores.

Ello, dicen los trabajadores que no es un impedimiento para que Air Nostrum avance con su propuesta junto al sindicato de trabajadores de la exPluna. Así lo dijo a El Observador el piloto y dirigente gremial, Francisco Mazzilli. Los trabajadores entienden que Iberia y Air Nostrum son cosas diferentes, y por eso su proyecto no corre peligro.

Desde la semana pasada analizan el tema junto a un representante de la filial española en Uruguay. Ese plan incluye la posibilidad de cogestionar aspectos operativos de la nueva aerolínea, aunque los asuntos financieros corren por cuenta del privado.