El Observador de Uruguay. La energía solar en Uruguay deja ver dos fotos muy distintas. Una es la de las granjas eólicas fotovoltaicas, cuya generación se triplicó en lo que va del año y empieza a ganar terreno en la matriz eléctrica nacional. La otra es la energía solar térmica, todavía con escasa penetración en los hogares, pese a los incentivos que UTE ofrece hace ya seis años.

En 2012 el ente energético lanzó a través del Plan Solar, un subsidio para los primeros 2.000 clientes que instalaran un sistema de colectores, pero hasta la fecha son poco más de 1.800 los clientes residenciales que han hecho uso de ese beneficio.

A priori se esperaba que el plan tuviera muy buenos resultados y alcanzara esa primera meta rápidamente, pero eso no ocurrió en la práctica. La empresa eléctrica ofrece de forma posterior a la instalación de los equipos una bonificación mensual de $700 (US$24,3) más IVA durante 24 meses, que se va descontando de la factura.

Para el presidente de la Cámara Solar del Uruguay, Eliseo Cabrera, aquí radica uno de los motivos principales para el escaso éxito que ha tenido el plan. Según consideró, ese subsidio se debería entregar a los usuarios o a las empresas proveedoras en una única cuota.

"Hoy el usuario tiene que poner la mano en el bolsillo, sacar la plata para el sistema y la instalación, y recién después UTE le devuelve en cuotas", dijo a El Observador. A modo de ejemplo, señaló que una reconocida casa del ramo comercializaba equipos de buena calidad en el marco del plan, pero dejó de importarlos por su escasa demanda.

Cómo funcionan. Los colectores solares térmicos toman la energía del sol y la convierten en energía térmica, es decir, en calor. Lo que hacen estos equipos es concentrar el calor en los paneles y generar un efecto invernadero para calentar el agua. Luego la almacenan en un tanque térmico para que pueda ser utilizada en cualquier momento.

Los precios de los equipos contemplados dentro del plan van desde los US$1.200 a US$1.600, a lo que se deben sumar otros US$300 o US$400 para la instalación.

Los precios de los equipos contemplados dentro del plan van desde los US$1.200 a US$1.600, a lo que se deben sumar otros US$300 o US$400 para la instalación. Son equipos asegurados por cinco años y certificados. Si bien la inversión inicial es sensiblemente mayor a la de un calefón eléctrico, el ahorro es tal que en un plazo de 3 años ya se amortiza, con una vida útil de más de 20 años. La participación de la calefacción de agua en el total de los gastos residenciales por electricidad asciende en promedio al 37%. El ahorro en la tarifa eléctrica está en el orden del 20% anual.

UTE había identificado un mercado potencial de 100 mil clientes que podían acceder al plan y ahorrar. Sin embargo, como el calentamiento de agua ya está satisfecho, este tipo de equipamiento todavía no parece ser una primera necesidad para que un hogar destine dinero para comprarlo.

¿Cuánto pesa la falta de información sobre cómo funcionan y cuál es el ahorro que puede lograrse con este tipo de equipos? Según Cabrera la desinformación sobre el tema es lo que mucha gente manifiesta, aunque de distintos sondeos realizados por la cámara del sector se desprende que la mayoría de los consultados saben de la existencia del Plan Solar y sus beneficios.

Ajustar reglamentaciones. A su juicio, sería necesario ajustar las reglamentaciones para generar otras herramientas, más allá de los incentivos. A modo de ejemplo mencionó que en la ley de Vivienda Promovida (también conocida como de Vivienda Social) se establece como obligatorio para acceder a los beneficios fiscales la preinstalación de sistemas solares. Esto es, que el constructor cuando levanta el edificio tiene que dejar los caños prontos para después conectar los paneles.

"Ese es el tipo de medida que el gobierno necesita impulsar. Esa previsión debería ser obligatoria para cualquier construcción. La preinstalación es dejar dos caños que vayan del baño al techo y dos hierros para poner arriba el colector solar. Son US$100 más, no mueve la aguja".

En setiembre de 2009 se aprobó la ley de energía solar térmica que exige instalar sistemas de este tipo a los nuevos emprendimientos de los sectores de mayor consumo de agua caliente. Entre ellos están los centros de salud, hoteles, clubes, piscinas climatizadas y organismos públicos que prevean tener más del 20% de su consumo energético con destino a calentamiento de agua. La ley establece que la mitad de la energía necesaria para calentar el agua tiene que venir del sol. 

Cabrera señaló que de forma reciente se logró que la ley se empezara a cumplir. "El Poder Ejecutivo mandata a las intendencias, pero las intendencias no controlaban. Recién ahora las empresas constructoras están demandando proyectos de energía solar para dejar previstas estas instalaciones", afirmó.

Crece producción fotovoltaica. Las granjas fotovoltaicas ubicadas en el litoral del país generaron energía eléctrica por 69.518 megawatts/hora (MWh) en lo que va del año, una cantidad tres veces mayor a igual período de 2017. Hay dos aspectos que juegan para ello. Uno es la época del año, y el otro la incorporación progresiva de generadores al sistema eléctrico.

Al cierre de 2017 la potencia instalada habilitada de fotovoltaica era de 225 MW, según datos de UTE. El viernes había 14 granjas que estaban volcando energía a la red del ente. Estos proveedores privados tienen contratos con el ente y comercializan su producción a unos US$ 90 el MWh. La participación de esta fuente en el total de energía generada es de 4,7%.