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Uruguay: por primera vez producción de maíz y sorgo sumará 800.000 toneladas
Viernes, Febrero 17, 2012 - 10:16

Los dos granos cerealeros por excelencia llegarán a un récord a pesar del fenómeno climático La Niña; el hecho plantea la interrogante acerca de si se trata de un año excepcional o el comienzo de una tendencia.

El Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) divulgó la semana pasada los datos referidos a la siembra de cultivos de verano de Uruguay en la pasada primavera, que muestran que los granos forrajeros empiezan a abrirse camino y a complementar al cultivo de soja que, a su vez, estanca su crecimiento para quedarse en el eje de las 860 mil hectáreas.

En conjunto el área de maíz y sorgo es más del doble que en la zafra anterior. El sorgo más que triplica el área “oficial”, mientras el maíz tiene un aumento proporcionalmente menor pero igualmente significativo en hectáreas, dado que pasa de 81 a 129 mil hectáreas. En tanto el sorgo sube de 31 a 101 mil hectáreas.

Eso no significa que el área total de sorgo haya crecido en esa proporción. La importación de semilla ha aumentado, pero no se ha triplicado. Tanto en maíz como en sorgo la importación creció más de 50%.

De las 100 mil hectáreas de sorgo sembradas, seguramente se cosechen unas 80 mil hectáreas, que rindan cerca de 5.000 kilos por hectárea. Eso generará unas 400 mil toneladas de grano.

Similar panorama para el maíz, que por su mayor sensibilidad a la falta de agua debe tener una proporción mayor de área abandonada. Deben cosecharse unas 80 mil hectáreas que generarían 400 mil toneladas.

También crece año tras año el maíz sembrado “de segunda”, que fue 36%. Hasta cinco años atrás, se trataba de una opción casi inexistente.

El cultivo logró salir de las 100 mil hectáreas para grano y pasar a 129 mil, de las cuales 83 mil son de primera y 46 mil de segunda.

La llegada de materiales transgénicos que soportan siembras tardías es un cambio importante, porque sin ellos no serían factibles las siembras de segunda.

La información de Estadísticas Agropecuarias (DIEA) confirmó que en sorgo se sembró la mayor superficie desde 1976 y en maíz la mayor área desde 1980.

El  dato se conoció en la misma semana en que se faenó por primera vez ganado destinado al cupo de carne terminada intensivamente, la que fue embarcada este jueves.

Y ambos son aspectos complementarios que potencialmente pueden significar un nuevo esquema de negocios para los frigoríficos, que podrán captar ganado tanto de los feedlots privados como armar cadenas de producción en sus propios corrales de engorde.

Comienzo de una tendencia. Aunque  una de las causas de este incremento es el alto precio que maíz y sorgo han sostenido desde el otoño de 2011, puede haber otros factores incidiendo en esta decisión.

Aún en la antesala de las regulaciones de conservación de suelos, que el Ministerio de Ganadería aspira a dejar como uno de sus legados de estos cinco años, ya los efectos previos están viéndose.

Ya sea como una preparación del sector privado al nuevo marco o como una mera toma de conciencia en cuanto a que el tándem trigo/soja necesita una complementariedad que ya ha empezado a aparecer, los grandes grupos agrícolas cambiaron su asignación de áreas dando más espacio a las gramíneas y limitando a la soja.

Otro factor que seguramente está incidiendo es el auge lechero y el buen precio que ha sostenido el ganado vacuno durante la mayoría del tiempo a lo largo de los últimos 12 meses.

Además, por ser de consumo local, el sorgo escapa a los costos de transporte y se ha vuelto una opción más interesante que la soja en zonas del norte y este del país que están muy lejos de Nueva Palmira o Montevideo, situaciones en las que el costo de los fletes erosiona mucho las ganancias.

Por un lado, algunos de los grandes grupos agrícolas han hecho una apuesta al cultivo mucho mayor a años anteriores.

Por otro, el sorgo y el maíz parecen ser cada vez más una herramienta productiva para los productores medianos, ya sean tamberos, agricultores o productores agrícola ganaderos.

Una oferta inédita. El anterior récord de oferta de estos granos era de 600 mil toneladas. Vienen en camino en este otoño unas 800 mil, que significarán un estímulo adicional para la cría, el engorde y la lechería.

Se irá generalizando dar grano a las vacas y terneros para destete precoz o para recuperar a vacas que pierden estado después del esfuerzo de la lactancia; seguirá convirtiéndose en una práctica cada vez más extendida.

Más aún, esos miles de toneladas de sorgo, que complementarán al igualmente abundante sorgo de grano húmedo y forrajero, determinarán un impulso para la lechería y la invernada.

La lechería ya viene con un proceso de crecimiento muy fuerte que continuará este año. Y la invernada, complicada en parte por el alto precio de la tierra y del ganado de reposición, tendrá todo para seguir intensificándose.

A su vez los agricultores, gracias a un febrero que terminará siendo muy llovedor, lograrán buenos resultados productivos y económicos.

Las lluvias de febrero casi aseguran que el resultado del sorgo y del maíz de segunda serán aceptables. Castigados en enero, los cultivos no tendrá rendimientos destacados, serán muy desparejos de una zona a otra, pero seguramente salvarán el examen.

Y con esa buena producción interna, la importación de maíz quebrado recibirá cuestionamientos cada vez más fuertes.

Es un maíz que los exportadores argentinos compran a un precio mucho más bajo que el internacional y escapa a los impuestos kirchneristas bajo el supuesto de que es un maíz industrializado y que tiene valor agregado.

En realidad se trata de un grano que se quiebra o es quebrado por razones impositivas. La aplicación de medidas compensatorias a este producto puede dar un marco de sostén al precio del maíz y el sorgo que mantengan el atractivo del negocio.

Si el precio del maíz consolida los US$240 por tonelada actuales, permitirá a muchos productores alcanzar los US$1.000 por hectárea de facturación, que permiten un margen que induzca a repetir la apuesta el año próximo.

La medida referida al maíz argentino podría aportar necesaria estabilidad de precios como para que la producción siga creciendo cuando llegue la siembra de 2012.

Pero tampoco es una decisión simple o fácil. Quienes han apostado a la producción en base a grano, ya sea engordando pollos o novillos, verán en la medida una restricción al comercio que aumenta costos.

En el caso del maíz la estabilidad también puede venir desde la exportación, algo que por ahora no ocurre con el sorgo.

Un precio firme, puede permitir sacar unas 100 mil a 200 mil toneladas por ejemplo de las empresas de gran porte que quieren solucionar una parte de su comercialización a un precio interesante.

Si eso se logra, los efectos benéficos se trasladarán al sorgo, y también a otro cereal forrajero emergente: la cebada forrajera.

En general en el mercado se considera que la demanda interna por raciones y granos puede absorber la oferta récord que se cosechará este otoño.

En síntesis, los datos del MGAP muestran un cambio importante en la agricultura uruguaya que puede hacerse estructural.

La sojización se estabiliza y da paso a un proceso más diverso, donde los cereales ganan su lugar. En principio, los suelos quedarán agradecidos, y la ganadería también.

El stock mundial de maíz y sorgo va en baja. A mediados de 2012, el Departamento de Agricultura de EE.UU. estima que las reservas se situarán en 125 millones de toneladas para el maíz y 4,4 millones para el sorgo.

Un descenso de 3% en el caso del grano principal y de 15% en el del sorgo. Pero al menos en el caso del maíz, la recuperación de las reservas se está preparando: EE.UU. sembrará la mayor área con el cultivo desde la Segunda Guerra Mundial (1944) y eso permitirá una recuperación de las reservas, que duplicarían su mínimo nivel actual.

Los agricultores estadounidenses están dispuestos a plantar 94 millones de acres, 38 millones de hectáreas y si ese cultivo tiene un desarrollo apenas normal, las reservas de EE.UU. se duplicarán y el mercado volverá a la calma.

A mediados de este año EE.UU. tendrá 20 millones de toneladas en reserva y puede llegar a 40 millones.

Si EE.UU. logra una cosecha récord como se espera, los próximos dos años pueden mostrar un mercado más calmo para los granos.

Con esa superficie sembrada, la producción maicera estadounidense puede pasar los 360 millones de toneladas, superando en 30 millones al récord anterior.

Una respuesta contundente para un mercado que viene desde hace años desabastecido.

Sorgo: algunos expandieron el uso, pero otro no. La expansión del sorgo es demasiado importante como para ser responsabilidad de un único actor.

Los productores ganaderos del Este vinculados al frigorífico PUL no han expandido el uso del cultivo.

El jefe del Departamento de Extensión de PUL, César Marquisá, explicó que en el caso de esos productores se ha consolidado el área sembrada el año pasado.

Entre los grandes grupos agrícolas, algunos han expandido el uso del sorgo, pero otros no.

Es entre agricultores y productores lecheros de mediano porte, en general productores individuales uruguayos donde el cultivo se ha expandido, en prevención de situaciones de sequía como la de enero.

Y otros protagonistas interesantes: empresas lecheras de gran porte que apuestan o a un uso muy intenso de grano o empresas que habían hecho una apuesta casi exclusivamente pastoril, a la neozelandesa y cambiaron su estrategia productiva.

En esas empresas, maíz y sorgo parecen llegar para quedarse.

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