El ánimo de quienes están trabajando en las chacras uruguayas es muy bueno. Los cultivos de maíz, sorgo y soja han dado resultados óptimos en la mayoría de los casos, aunque el partido (zafra 2012/2013) se sigue jugando y el resultado final está por verse.

En la soja, principal motor hoy en la agricultura celeste, se está recolectando un volumen récord en la mayor superficie que se ha plantado de la oleaginosa en la joven historia de un cultivo casi inexistente hace una docena de años.

El Observador Agropecuario recorrió hace unos días cuatro chacras en Soriano –el corazón granero del país–, donde apreció que tras una situación puntual de sequía en enero el estado del tiempo colaboró y se han dado rindes satisfactorios, con destacada calidad en el grano, por lo que en al menos un millón de hectáreas se podrá obtener alrededor de tres millones de toneladas si el rinde país se sitúa en 3.000 kg/ha, es decir, muy por encima de lo logrado en la campaña precedente.

Lo mejor de todo es que este grano se ha comercializado o comercializará con un precio para elogiar, US$500 la tonelada o muy cerca, por lo que el negocio de un producto que se exporta en casi su totalidad globalmente se aproximará a los US$1.500 millones.

Con una decidida apuesta a utilizar tecnología de vanguardia en biotecnología, agroquímicos y maquinaria, solo hay algunas luces amarillas encendidas que conviene señalar: los costos productivos crecen, la logística para trasladar y/o almacenar el grano no evoluciona de forma adecuada, no es sencillo conseguir mano de obra calificada y la razonable exigencia de planes de uso y manejo del suelo desde el gobierno insta a rotar con cultivos que no aseguran la rentabilidad que la soja instala en el bolsillo del productor.

Corresponde, además, hacer una precisión tras lo que fuentes calificadas han advertido: la productividad de la soja es en casi todo el territorio superior a los antecedentes, no obstante eso no ocurre en Soriano y zonas aledañas, porque fue allí donde más duro pegó la falta de agua en enero generando que no se llegue en varias de las chacras de esa zona a registros alcanzados en otras campañas, tratándose por otra parte de buena parte de los mejores suelos agrícolas.

Diferentes estrategias en el área de invierno. Los profesionales y productores con los que dialogó El Observador Agropecuario en una recorrida por chacras de Soriano mostraron diferentes posiciones a la hora de marcar si harán más o menos área de cultivos de invierno.

La intención de Artigas Silveira, adelantó José Narbaiz, es proceder como tradicionalmente lo ha hecho, aplicando una rotación que alcance al 100% del área, por lo que en las 3.000 has de soja se harán 1.500 de trigo y otras tantas de cebada.

En La Escalera, explicó Juan Manuel Banchero, se va a mantener la misma superficie cultivada en 2012, es decir 900 has, solo que la última vez se hizo el 50% de trigo y la otra mitad de cebada y ahora, por los bajos precios que se logran por el grano para malta, se harán 800 has de trigo y solo 100 de cebada.

En el resto del área agrícola (550 has) se hará un “puente verde” con raigrás para cobertura del (barbecho químico), para luego cultivar allí soja de primera.

En el caso de Santiago Bene, tiene previsto en relación al área de invierno ocupar la misma superficie que en la campaña pasada, es decir 4.000 has, también con 2.500 de trigo y el resto de cebada.

Guzmán Aguiar marcó que para la campaña de invierno no tiene muy claro qué hará, duda que obecede a que ve al mercado medio trancado, no visualiza un precio tentador y los costos son altos.

El año pasado hizo 600 has de trigo y este año piensa hacer de 300 a 400 has del cereal. No hará cebada y en el marco de un esquema de rotación de cultivos para proteger el recurso suelo en verano ha cultivado sorgo y hará maíz en el futuro, y en invierno analiza incluir en su chacra, pero más adelante, el cultivo de colza