La baja generación de la represa de Salto Grande implica que UTE incurra en un gasto de US$4 millones diarios para cubrir la demanda de energía eléctrica de todo el país. Así lo aseguró este sábado a El Observador el director del ente Gerardo Rey, quien explicó que cuando hay déficit de generación hidroeléctrica, Uruguay debe apelar a la importación de energía o a la generación térmica.

UTE tiene previsto un gasto de US$950 millones para 2012, de acuerdo con las proyecciones que se realizan año tras año tomando en cuenta la “hidraulicidad” estimada; es decir, analizando la generación que puedan producir las represas en función de las lluvias esperadas. El año 2012 empezó con un déficit en ese sentido.

El diario El Telégrafo de Paysandú informó este sábado que la producción de Salto Grande es entre cinco y seis veces menor que lo “históricamente habitual” por falta de agua.

El matutino sanducero cita al gerente de la Comisión Técnica Mixta de Salto Grande, Hugo Maqueira, y asegura que “el río bajó muchísimo” porque se está “con un aporte de entre 600 y 700 metros cúbicos por segundo y evacuando de 500 a 700 metros cúbicos por segundo”. Agrega que “con esto, la generación hidroeléctrica es de “entre 5.000 y 6.000 megavatios por hora por día” y que “normalmente, se producen entre 25 mil y 30 mil”. 

Fondo por tarifas. Si bien la baja generación redunda en gastos para UTE, el presupuesto para 2012 tiene un respaldo de US$150 millones del fondo de estabilización tarifaria del ente, según dijo Rey. De esta manera, si la generación sigue por debajo de las necesidades que tiene el país y el presupuesto destinado para subsanar esa escasez es insuficiente, UTE puede apelar a un cuantioso fondo para no trasladar el costo de energía a las tarifas de los usuarios.

Rey indicó que la “hidraulicidad puede estar en tres niveles: alineado a la demanda, por debajo o por encima” de la misma. Recordó que 2011 empezó muy mal, similar a 2012, pero que luego terminó siendo un año alineado a la demanda gracias a los niveles de lluvias de los meses siguientes al verano.

En cambio, 2010 fue un año que estuvo por encima y permitió el ahorro y la formación del fondo de estabilización tarifaria. “Este fondo surgió en una iniciativa de 2007, pero recién en 2010 se pudo implementar, ya que en 2008 y 2009 la sequía obligó a hacer muchos esfuerzos a UTE en el gasto”, dijo Rey.

El jerarca, indicó que la situación de 2012 es para estar atentos, pero que no hay una alarma en lo que es materia de abastecimiento a la población. En ese sentido, reiteró que “2011 empezó similar y terminó siendo parejo en la generación con respecto a la demanda”