Caracas. Cuando en diciembre de 2004 el gobernador del estado Cojedes ordenó la intervención del hato El Charcote, tanto el mandatario regional como el ejecutivo afirmaron que se iniciaba el camino para lograr la soberanía alimentaria, lo cual implicaría el incremento de la producción agrícolal y la reducción de la dependencia de las importaciones.

Casi seis años después, el balance dista mucho de ser positivo. Según declaraciones de altos voceros del gobierno (entre los que se cuentan al menos dos ministros), 70% de los alimentos consumidos por los venezolanos provienen del exterior, pues la prioridad para el Ejecutivo ha sido evitar a toda costa que se repitan escenarios de escasez como el vivido a principios de 2007, aun cuando ello signifique el incremento de las compras externas.

El aumento es real y se evidencia en las propias cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE) y el Banco Central de Venezuela (BCV), según las cuales las importaciones de alimentos pasaron de US$ millones US$544 millones (2.343 millones de bolívares fuertes) registrados en 2004 a más de US$3.033 millones (13.059 millones de bolívares fuertes) el año pasado, mientras se prevé que la cifra suba a Bs.F. 16.000 millones este año.

"Las importaciones de alimentos han crecido casi seis veces en estos seis años pero no así la producción nacional. Es decir, se está apoyando la producción en otros países pero no en Venezuela", acota Pablo Baraybar, presidente de la Cámara Venezolana de la Industria de Alimentos (Cavidea), quien pese a manejar los datos del INE y el BCV señala que no existen cifras concretas de cuánto suman las compras en el exterior.