La agroindustria que procesa maíz para elaborar harina precocida está trabajando a pérdida, debido a un rezago en el precio de venta del producto final regulado por el Ejecutivo venezolano.

El presidente de la Asociación de Industriales de Harina de Maíz (Venmaíz), Nicolás Constantino, aseguró que el rezago tiene más de ocho años, pero que en los últimos tiempos se ha agravado, debido al incremento en las estructuras de costo, marcado por el ajuste de 30% en el precio del maíz a nivel de productor, los ajustes de contratación colectiva de los empleados y altos precios por almacenaje y mantenimiento de la materia prima.

Estos costos no logran ser compensados por el precio actual de venta del producto final: BsF.3,37, el cual no se revisa desde el 2010. Ahora requieren un ajuste de precios, que los lleve al menos a BsF.4,20, para cubrir costos de producción.

"Estamos perdiendo entre 35 y 40 centavos de bolívar fuerte por kilo de harina precocida producido al mes. Si se multiplican los 80 millones de kilos que producen las plantas agroindustriales, incluyendo las privadas y las públicas, por esos 35 centavos, da BsF.28 millones, esas serían las pérdidas mensuales de la industria. Son un poco más de US$6 millones", estimó el directivo de Venmaíz.

Precios. "Han puesto la harina precocida como producto político"

¿Cómo está trabajando la agroindustria actualmente?

"Trabajamos a máxima capacidad. No tenemos problemas de materia prima, hasta ahora. Lo que nos preocupa, como siempre, es que estamos rezagados en el precio de la harina de maíz y nunca terminamos de resolver eso. No se piensa en la agroindustria".

¿De cuánto es ese rezago? "Nosotros todos los meses perdemos dinero. Estamos perdiendo entre 35 y 40 centavos de bolívar fuerte por kilo de harina precocida producido al mes. Si eso se multiplica por 80 millones de kilos que producen las plantas agroindustriales, incluyendo las privadas y las públicas, por 35 centavos, da BsF.28 millones, esas serían las pérdidas mensuales de la industria. Nuestra preocupación es que ya se ha puesto la harina precocida como un producto político. Yo me pregunto: ¿Qué producto en este país , qué artículo, qué golosina, cuesta menos de BsF.5? Ni una chupeta. Pero vemos que la pasta, la harina, por ejemplo, no tienen precios justos. La industria ha sido noble, nunca hemos parado, ni dejado de producir, pero nos da la impresión de que se piensa que como estamos produciendo, estamos ganando. No podemos parar la producción".